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Mi Kabbala – Iyar 29, 5786 – Sábado 16 de mayo del 2026.

¿Fortalezas?

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 23:25, “Adora al Señor tu Creador, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad”.

Estar sano es más que una condición física o mental: es algo integral que pasa por lo interrelacional y todo nuestro conjunto vital: incluyendo lo espiritual. Lo que significa tener claro que nuestras vidas le pertenecen al Creador, siendo nuestro cuerpo Templo de Su Espíritu. Mayordomía que nos llama a nacer de nuevo a la eternidad, por lo que debemos cuidar este don, retroalimentándonos armónicamente con lo creado. Cada partícula de su esencia se moviliza en toda Su obra y nos aporta esas energías necesarias para compartir nuestras vivencias, de allí que nuestra fortaleza (HSN, חסן) dependa de Él y solo en Él debemos confiar.

Al ser a Su imagen y semejanza estamos llamados a nutrirnos de Su esencia en todas las formas que Él se expresa, por ende, a mantenernos en Sus propósitos, lo que se traduce en la imposibilidad de mutilar nuestro cuerpo, incluso de tatuarlo o de generarle algún tipo de situación que le ponga en peligro, mirada que no solo nos habla de mayordomía sino de protección (שָׁמַר, shamar). Llamado a trascender, a superar esos espacios físicos y poder mirar más allá de una higiene cotidiana para aprender a purificarnos integralmente, irradiando Su amor, evitando así agredir a esos otros, en la búsqueda de lograr esa armonía que reina en todo lo creado.

Quienes suponen anticuadas, las prohibiciones de cremación, por ejemplo, obvian que en la Biblia queda claro que, aunque ese cuerpo será devuelto al polvo, nuestra alma, no. Es por ello, que algunas tradiciones celebran en el mes de Iyar, segundo mes contando desde la salida de Egipto de los judíos, una festividad dedicada a pensar en nuestra salud y la sanidad. Visión, que es representada por el signo de un toro pastando, en donde este animal se satisface con el alimento que le da el campo, lo que interpretado más allá de los sacrificios se convierte en nuevas oportunidades en donde deben primar los valores intrínsecos y la salud (יֵ֫שַׁע, yesha) gracias siempre al sustento de nuestro Creador.

Salud, que es el resultado de una vida coherente y consecuente con los mandatos divinos lo que implica enfocar todas nuestras búsquedas y deseos hacia esa Luz que nos guía para trascender con Él a la eternidad, quizá por ello, las iniciales de Iyar en hebreo forman la frase: Ani Hashem Rofeja (אֲנִי יְהֹוָ’ה רֹפְאֶךָ), que quiere decir: “Él es el que puede curarnos y sanarnos”. Si Él es nuestra fortaleza, lo que nos invita a orar y pensar en el propósito de lograr a diario nuestro bien estar, nutriéndonos armónicamente de la creación, tal como Él nos lo indica, lo que significa también purificarnos para acercarnos más y más a Él.

Job (איּוב) nos habla de lo sano (בריא, barí), el crear (לברוא), el traer a la existencia, el valorar nuestro ser como un todo: cuerpo, que a su vez nos debe permitir el nacer de nuevo, el retornar a nuestra morada celestial, siendo indispensable el evitar seguir contaminándonos interna y externamente con todo tipo de impurezas. Se trata de asumir la búsqueda de lograr una armonía integral en donde todos nuestros diarios cuidados personales nos permitan coexistir en este plano temporal gracias a una espiritualidad que denote nuestra plena confianza en Él, quien es nuestra único guía y fortaleza. 

El Texto de Textos nos revela en Santiago 5:15, “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.

Oremos para que cuidando a diario nuestra salud Él nos proteja.

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