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Buenas Noticias

Al releer estos textos debemos entender que no existen dos planes de Dios, sino un solo plan contado en dos etapas. El Antiguo Testamento anuncia la promesa; el Nuevo Testamento muestra el cumplimiento de esa promesa en Cristo.

La analogía de la semilla y el árbol

El Antiguo Testamento es la semilla.

El Nuevo Testamento es el árbol.

Nadie puede entender completamente el árbol sin conocer la semilla, ni la semilla alcanza su propósito sin convertirse en árbol.

Jesús no reemplazó la semilla; permitió que floreciera.

La analogía de los planos y la construcción

Un arquitecto primero realiza los planos.

Luego construye la casa.

Los planos no son falsos cuando la casa existe.

Simplemente han llegado a su propósito.

Así ocurre con la Torah.

Los sacrificios, el sacerdocio, el tabernáculo, las fiestas y los profetas eran el plano del Reino de Dios.

Jesús es la construcción terminada.

Por eso dice:

“No vine a abolir, sino a cumplir.”

En griego el verbo πληρόω (plēróō) significa también:

llenar

completar

llevar a su máxima expresión

dar pleno significado

No significa eliminar.

La explicación desde el judaísmo

Para el pensamiento hebreo la historia funciona mediante promesas.

Primero aparece la palabra.

Luego el cumplimiento.

Por ejemplo:

A Abraham se le promete una descendencia.

Durante siglos la promesa permanece.

Finalmente aparece el Mesías.

No existen dos historias.

Existe una sola historia.

¿Por qué llamarlos “Antiguo” y “Nuevo”?

Aquí hay un detalle importante.

La Biblia no habla de un “Antiguo Testamento” en el sentido de “viejo y descartado”.

La palabra griega διαθήκη (diathēkē) significa:

pacto

alianza

convenio

Por eso sería más exacto hablar de:

Primer Pacto

Nuevo Pacto

El Nuevo Pacto fue anunciado siglos antes.

Jeremías 31:31 dice:

“Haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.”

Es decir,

el Nuevo Testamento ya estaba profetizado dentro del Antiguo.

¿Qué cambia entonces?

No cambia Dios.

No cambia su carácter.

No cambia su justicia.

Lo que cambia es la forma en que Dios se relaciona con la humanidad conforme avanza su plan redentor.

Podría resumirse así:

Antiguo PactoNuevo Pacto
Ley escrita en piedraLey escrita en el corazón
Sacrificios repetidosSacrificio perfecto de Cristo
Sacerdotes levitasCristo como Sumo Sacerdote
Templo físicoEl creyente como templo del Espíritu
Corderos simbólicosJesús como Cordero definitivo

Nada de lo anterior contradice al Antiguo Testamento; más bien desarrolla lo que ya estaba contenido en él.

La visión cabalística

Desde la Cábala existe la idea de que la Torah posee múltiples niveles de interpretación:

Peshat (literal)

Remez (alusión)

Derash (interpretación)

Sod (misterio)

Muchos estudiosos judíos describen la revelación como algo que se despliega progresivamente. Desde una perspectiva cristiana, el Nuevo Testamento puede entenderse como una revelación que hace visibles significados que estaban anticipados en las Escrituras de Israel. Sin embargo, es importante reconocer que el judaísmo rabínico no acepta a Jesús como el Mesías ni interpreta esos textos del mismo modo. Ambos marcos comparten el respeto por la Torah, aunque difieren en la identificación del cumplimiento de sus promesas.

¿Como unir estos dos textos?

1. ¿Qué reveló Dios aquí?

Cada historia revela un atributo de Dios:

justicia

misericordia

santidad

paciencia

fidelidad

2. ¿Qué enseña sobre el ser humano?

Cada relato muestra algo del corazón humano:

orgullo

obediencia

temor

esperanza

pecado

arrepentimiento

3. ¿Cómo apunta hacia Cristo? (lectura cristiana)

No siempre mediante una profecía explícita.

A veces mediante:

personajes

símbolos

fiestas

sacrificios

reyes

profetas

el tabernáculo

el templo

Todo ello prepara el terreno para comprender la misión de Jesús según el Nuevo Testamento.

4. ¿Cómo puedo vivirlo hoy?

Aquí se encuentra el crecimiento integral.

Por ejemplo:

Si leo la construcción del tabernáculo:

No solo aprendo arquitectura sagrada.

Aprendo que Dios desea habitar con su pueblo.

Si leo la salida de Egipto:

No solo estudio historia.

Aprendo que Dios libera de toda esclavitud.

Si leo el Sermón del Monte:

No solo encuentro normas éticas.

Aprendo a transformar el corazón.

Un puente entre ambos Testamentos

Podemos resumir la relación así:

Antiguo TestamentoNuevo Testamento
PromesaCumplimiento
SombraRealidad
FiguraPlenitud
PreparaciónManifestación
EsperanzaConsumación iniciada

No se trata de dos libros enfrentados, sino de dos partes de una misma historia.

Si solo estudiamos el Antiguo Testamento, corremos el riesgo de comprender la promesa sin ver, desde la perspectiva cristiana, su culminación en Cristo.

Si solo estudiamos el Nuevo Testamento, podemos perder la riqueza histórica, simbólica y teológica que da profundidad a las enseñanzas de Jesús y de los apóstoles.

El crecimiento integral surge cuando ambos se leen en diálogo. El Antiguo Testamento nos revela las raíces de la fe, la justicia, la sabiduría y la fidelidad de Dios; el Nuevo Testamento muestra cómo esas verdades se encarnan en la vida, muerte y resurrección de Jesús e invita a vivirlas por medio del Espíritu. Así, ambos Testamentos forman una única narrativa de redención que transforma la mente, el carácter, las relaciones, la vida espiritual y el propósito del creyente.

El Antiguo Testamento es la promesa y la preparación (La Semilla): Es la historia de cómo Dios se revela a un pueblo, establece las bases de la justicia, explica el origen del ser humano y nos muestra nuestra constante necesidad de transformación. Allí están los cimientos, las profecías y la promesa de que algo más grande está por venir.

El Nuevo Testamento es la realización y la plenitud (El Fruto): Jesús no llegó con una goma de borrar a tachar lo anterior. Llegó a revelar el verdadero propósito de todo lo que se había escrito. Él es la semilla que floreció.

El Antiguo Testamento es como el plano de una casa; el Nuevo Testamento es la casa construida. No destruyes el plano cuando la casa está lista; al contrario, el plano es lo que le da sentido a la estructura que estás habitando.

Cuando Jesús dice que vino a cumplir, significa que vino a llevar la ley a su máxima expresión: pasar de la norma externa al amor en el corazón. Por ejemplo, la ley decía “no matarás”, pero Jesús le da cumplimiento diciendo “ni siquiera guardes rencor en tu corazón”. No abolió la regla, la elevó a su sentido más profundo.

Para que ambos textos nutran tu vida sin generar confusión o contradicción, puedes conectarlos bajo tres pilares:

Raíces e Identidad (Antiguo Testamento) + Dirección y Propósito (Nuevo Testamento)

Aporte del Antiguo Testamento: Te da profundidad, contexto histórico, sabiduría práctica (como Proverbios y Salmos) y te enseña sobre la majestad de Dios, la fidelidad a través del tiempo y la resiliencia en la prueba.

Aporte del Nuevo Testamento: Te da la lente a través de la cual interpretar todo: la gracia, el perdón, el amor incondicional y la vida práctica en comunidad según el modelo de Jesús.

Usar a Jesús como la “Lente Interpretativa”

Para articularlos sin tropiezos, lee el Antiguo Testamento a través de los ojos de Jesús. Si encuentras pasajes complejos o duros en el Antiguo Testamento, pregúntate: ¿Cómo iluminó Jesús este principio? Jesús resumió toda la ley y los profetas en dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo. Ese es tu filtro integrador.

Una ruta práctica para integrarlos en tu vida diaria

Dimensión de la vidaAntiguo Testamento te aporta…Nuevo Testamento te aporta…
Emocional y MentalHonestidad: Salmos para expresar dolor, duda y gratitud sin filtros.Paz y Renovación: Consejos para transformar la mente y perdonar.
EspiritualAsombro y Cimiento: La grandeza de Dios y la importancia de la justicia.Relación y Gracia: Conexión directa con Dios como Padre (Abba).
Conductual / ÉticaSabiduría Práctica: Principios sobre trabajo, finanzas y relaciones (Proverbios).Acción por Amor: El servicio al prójimo no por obligación, sino por amor.

El Antiguo Testamento nos muestra de dónde venimos y por qué necesitamos restauración; el Nuevo Testamento nos muestra hacia dónde vamos y cómo vivir restaurados. Lejos de oponerse, se complementan: el Antiguo es el cimiento sólido y el Nuevo es la luz que ilumina la casa.

La pregunta invita a reflexionar no solo sobre el contenido del Nuevo Testamento, sino también sobre la manera en que Dios, según la fe cristiana, obra a través de personas comunes. Es importante, sin embargo, distinguir entre lo que afirman los propios textos bíblicos y lo que puede establecer la investigación histórica.

La expresión “evangelio” proviene del griego εὐαγγέλιον (euangélion), que significa “buena noticia” o “buena nueva”. La buena noticia no es la existencia de un nuevo libro, sino el anuncio de que Dios ha actuado en la historia mediante Jesucristo para reconciliar consigo a la humanidad.

Por ello, el Nuevo Testamento puede entenderse como:

El relato del cumplimiento de las promesas hechas a Israel.

La explicación del significado de la vida, muerte y resurrección de Jesús desde la perspectiva de sus seguidores.

La enseñanza sobre cómo vivir conforme al Reino de Dios.

En este sentido, las “buenas nuevas” son una invitación a una vida transformada, más que un simple conjunto de doctrinas.

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