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Mi Kabbala – Av 11, 5785 – Martes 5 de agosto del 2025

¿Desconocimientos?

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 1:7, “El principio de la sabiduría es el temor del Creador; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”.

Se habla de conocimiento como un conjunto de informaciones que se almacenan en nuestro ser y que reconocemos como experiencias. Aprendizajes que implican una introspección entre aquello que se imagina y que reconocemos a través de nuestro lenguaje como existente, describiendo ese objeto percibido como tal, identificándonos más que con su forma con su esencia, atributos que nos generan una proyección, la misma que nos da un sentido con respecto a la vida, información que almacenamos en nuestra memoria (זיכרון, zicaron) como  algo cierto, al punto que nos sometemos a esa descripción y sus características al aprobarlas como parte de nuestros razonamientos.

Conocimientos que algunos eruditos ubican también dentro del Árbol de la Vida, pero no dentro de las diez Sefirot, sino como una décima, Dáat (דעת) que simbólicamente está encima, entre Jojmá y Biná, lo que para algunos creyentes significa una falsa Sefirá, el mundo del engaño, que como aparente emanación nos cogobierna, imagen de Tiféret o del abismo como se especula, que le da a nuestros conocimientos una perspectiva caótica que se refleja en nuestro pensamiento, lógica que se reproduce en este mundo caído por el que debemos trasegar para reconocernos como hijos.

Proceso de integración que solo se logra a través del Espíritu Santo y la fe en nuestro Salvador Jesucristo: Árbol de la Vida, quien nos da los insumos cual destellos para que nuestras reflexiones interiores no se distraigan en esos conocimientos efímeros egocéntricos fruto de una conciencia (תודעה, toda’a) oscurecida, que requiere de esas chispas de ideas alucinantes para que nuestra alma gracias a ese nuevo entendimiento proyecte otras ideas al florar la sabiduría divina transformando así conscientemente todas esas inconsciencias y desinformaciones que se materializan simplemente cuando nos enfocamos en aquello que no contiene Su Luz.

Sean o no cuatro mundos, a través de los cuales debemos reconectarnos plenamente gracias con Él, hasta nuestro ADN contiene toda esa esencia divina, información que nos llama a elevarnos a todas esas dimensiones en donde vamos comunicándonos más al atender las señales (אות, ot) y mensajes de nuestro Padre que llevados al plano de nuestros conocimientos debemos visionarlos como insumos para aperturar nuestra lectura cognitiva, logrando gracias a ese nuestro pensamiento alejarnos de nuestras milenarias especulaciones e ignorancias egocéntricas.

El Apocalipsis como revelación (התגלות, hitgalut), nos llama a salir de esas alucinaciones que retroalimentan lo sensorial, instintivo, empírico, religioso, filosófico así como lo científico para buscar la verdad y reconocernos como partes: hijos del Creador, aprendiendo que el origen de nuestros conocimientos, aunque parten de todas nuestras vivencias, proviene de Él, quien nos proyecta más que visiones que traducimos como información, en mensajes trascendentes para nuestras coexistencias, siempre y cuando nos retroalimentarnos de Su Palabra, la misma que nos vincula y nutre desde el Árbol de la Vida.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 14:17, “porque el reino del creador no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 18 Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada al Creador, y es aprobado por los hombres”.

Oremos para que nuestras vivencias nos llenen del conocimiento del Creador.

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