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Mi Kabbala – Av 16, 5785 – Domingo 10 de agosto del 2025

¿Educación?

El Texto de Textos nos revela en Isaías 53:4, “ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por el Creador, y humillado”.

Regularmente nos cuestionamos acerca de nuestros sufrimientos e incluso, sobre por qué, como humanidad, seguimos repitiéndolos a pesar de un anhelo de crecimiento que predicamos constantemente. Cuestionamientos que podrían ser respondidos si atendiésemos las revelaciones del Creador y nos permitimos alejarnos de tantos sentimientos egoístas y adversos que perpetuamos sin razón. Lamentos que se acentúan más al dejar de percibir la luz del Creador sumergiéndonos en nuestros milenarios conflictos, fruto de una visión mercantil competitiva que se enfoca en el pecado (חֵטְא, jet).

Probablemente por ello, para el calendario judío, el mes de Av (אָב) o Menajem Av, “el que consuela”, quinto mes cuando se cuenta desde Nisán, representa el consuelo que el pueblo espera después de la destrucción de sus dos templos, tiempo en el que, aunque se reducen las alegrías (por lo que se prohíbe incluso comprar ropas nuevas o coser prendas, por ejemplo), se mantiene la esperanza de que todo cambiará, dejando a un lado las grandes desgracias que le ocurrieron al pueblo de Israel, fechas, que se conmemora el Rosh Jodesh Av, espacio para celebrar la misericordia divina y nuestra redención.

En el mundo occidental, contaminado por el consumo de drogas, alcohol y entornos donde las juventudes se sumergen en diversas adicciones, se intenta con estas distracciones, escapar y no pensar en el significado de la vida, obviando al Creador y su luz, único ser que nos puede dar ese entendimiento a través de su Palabra, la cual nos enseña que esas adversidades no son más que efectos de nuestras desobediencias (מֶרִי, meri) y a la vez, llamados de atención para que en vez de sufrir, nos acerquemos más a Él.

Perpetuarnos en esos errores y conflictos solo nos indica la necesidad de reencontrarnos con el Creador, quien incluso se humano para pagar por nuestros pecados y enseñarnos el camino de retorno: el del amor, ese que nos reitera que después de la tempestad, que Èl vino y que solo estamos llamados a celebrar su retorno con alegría, reconociendo Su misericordia (חנן, janan), la cual conlleva ese Tajanun, costumbre, en donde nuestras oraciones y ayunos deben llevarnos a servir a nuestros prójimos y a la vez, a poner lo mejor de nosotros en pro de ese bienestar que es general.

Lamec (לֶמֶךְ, Lémej) como antepasado, nos recuerda que lo adverso debe ser visto como una oportunidad de crecimiento, a través de la cual crecemos, ya que gracias a esas pruebas es que mejoramos, siempre y cuando atendamos las recomendaciones de nuestro Creador. Y es que, si aprendemos la fórmula correcta para crecer integralmente, nuestras vidas serán más sencillas, sin complicaciones ni preocupaciones, todo, gracias a la corrección de nuestros errores, lo cual requiere especialmente de una educación integral basada en los principios y preceptos bíblicos.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 5:3, “y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor del Creador ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

Oremos para que nuestro Creador sea nuestra calma.

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