
Mi Kabbala – Av 22, 5785 – Sábado 16 de agosto del 2025
¿Cubrirnos?
El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 22:5, “la mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor tu Creador”.
Se cree que hay diferentes formas de mostrar nuestro respeto para con el Creador, siendo necesario hacerlo desde nuestras palabras, pensamientos y actos, más hay quienes además lo hacen además con su vestimenta, colocándose incluso sus mejores prendas para ir a la Iglesia. El pueblo Judío nos denota por ejemplo a través del Talit (טַלִּית) que debemos reconocerle a Él como como ser Supremo, denotando reverencia la cual se hace al cubrirnos, por ello acompañan su ropaje de ese Tzitzit, que es el nombre dado a los flecos del Talit, los cuales además les sirven como una especie de recordatorio de los mandamientos del Creador.
Para estos creyentes el cubrimiento de la cabeza tiene que ver también con esa muestra de respeto naciendo de allí otro concepto el de piedad (Irat Shamaim, יִרְאַת שָׁמַיִם) para indicarnos que Él está por encima de nuestras cabezas, que es Èl quien debe guiarnos para lo cual nos revela sus mitzvá, haciéndonos conscientes a llevar siempre a cabo esa Voluntad divina gracias a acogernos a Su sabiduría, por ello, tanto la kipá (כִּפָּה), cúpula o parte superior como pequeña gorra ritual usada tradicionalmente por los varones judíos, cumple también con estos fines.
Vestuario que se complementa con un manto que rodea el cuerpo, con los cordeles que cuelgan de él, representando los dos aspectos del Creador, y su forma de relacionarse con nosotros, siendo esos pequeños hilos que cuelgan de las puntas tan solo una diminuta fracción de Su Ser, la misma que podemos experimentar si nos permitimos sabernos arropados por su amor, lo que le da incluso al sombrero negro, borsalino o Fedora (פדורה) al igual que la Kipá negra de terciopelo como complemento o al saco negro, medias o la camisa más la barba colorada e incluso los anteojos esa misma connotación.
Costumbres nos denotan que no son las prendas de lino o lana las que marcan la diferencia sino que debemos buscar vestirnos de su misericordia, de ser íntegros, de sabernos siempre más cerca de Èl, quien cubre nuestro pecado, siendo ese ropaje que nos envuelve el que nos reitera la vergüenza de desobedecerle, razón de peso para que algunos judíos, besen y tomen con cierta periodicidad el Tzitzit (ציצת) que cuelga de sus cuerpos para reverenciarle, alabarle y agradecerle por todo lo que por nosotros hace.
Los creyentes Cristianos deberíamos por lo menos vislumbrar el cómo nos sentimos más cerca del Creador gracias a nuestras actitudes, pensamientos pero sobre todo con nuestras expresiones que deben estar acompañadas de esa vestimenta de amor que denota que vivimos honrando y respetando a ese Ser Supremo, al que desafortunadamente poco o nada reconocemos como guía en un mundo que no denota el debido respeto a Él, incluso aun siguiéndole no nos avergonzamos de nuestros cuerpos desnudos (עירום, eiróm) obviando que estos nos reiteran de nuestras desobediencias.
El Texto de Textos nos revela en Santiago 2:1, “hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. 2 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, 3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; 4 ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?”
Oremos para que honremos con nuestras acciones a nuestro Creador.



