
Mi Kabbala – Elul 20, 5785 – Sábado 13 de septiembre del 2025
¿Becerro?
El Texto de Textos nos revela en Éxodo 32:1, “cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, la gente se congregó alrededor de Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos un dios que vayadelante de nosotros”.
Regularmente nos alejamos del Creador y sus enseñanzas desatendiendo estas e incluso amañándoles a nuestras propias búsquedas egocentristas, perdiendo de vista por ejemplo la razón de peso por la que el Creador llevo a las doce tribus a Egipto a la esclavitud, en la búsqueda que esos doce hermanos dejaran de pelearse y se vieran como una sola familia, un solo pueblo, fue así como luego Él mismo les colocó como libertador y líder a Moisés capacitándolo dentro de la misma familia del Faraón (פַּרְעֹה, Par’oh) para esa tarea, lo que significa que como creyentes debemos aprender a ir por el camino correcto guiados en un proceso en donde reconozcamos sus parámetros, limitaciones y obstáculos a vencer.
Nuestra herencia pecaminosa nos lleva a no desechar lo malo, pero a esperar lo bueno, alejándonos de esa guía de la Palabra del Creador, la misma que nos habla de nuestro destino final en ese Reino celestial, sin embargo ni el mismo Aaron comprendió ello al construir un ídolo de oro, con el cual ellos querían reemplazar al Creador obviando además ese liderazgo de Moisés que aún hoy olvidamos, fue por ello que usaron para dichas búsquedas sus pendientes (Aguil, עגיל) palabra que viene de la raíz Eguel (עגל), “que esta en nuestros oídos”, lo que nos reitera que cometemos el mismo pecado de Eva al no escuchar las palabras del Creador y su las del engañador.
Desobediencia e impaciencia humana que llevo a que esos nuestros Padres Adán y Eva no esperaran el comienzo del primer Shabbat, en donde según los estudiosos se les habría permitido comer del fruto del Árbol del Conocimiento. Virtud, que además parece tampoco nosotros queremos cultivar al alejarnos de la Palabra del Creador, por lo cual y atendiendo algunas propuestas de la gematria (גימטריה) deberíamos esperar en Su Palabra ese Shabat, para que logremos el descanso a Su lado y borremos esa maldición del pecado que nos lleva a no querer depender de Él sino de todo tipo de ídolos.
Las dos letras Nun (נ) que rodean, a una Tav (ת), en la palabra Torah (תורה), nos habla de Neroth, dos velas, que corresponden a esa bendición que nos espera, simplemente por escuchar la Palabra del Creador, ya que ella es la que guía nuestras vidas. Y es que aun viviendo en el mundo del conocimiento del bien y del mal, aquí podemos expiar ese pecado que como el del becerro de oro nos lleva a no atenderle, quizá por ello otro símbolo espiritual como el de la vaca roja, nos incita como descendientes de Eva, más el pecado que el perdón, distraídos, cuando debemos rectificar nuestros comportamientos enfocándonos incluso en otro becerro: nuestro Señor Jesucristo quien se sacrificó para salvarnos.
Como creyentes nuestra necesaria transformación tiene que ver con ese becerro, el que confundidos por el maligno y su falso liderazgo, nos hace obviar que la vaca roja es nuestro Señor Jesucristo, quien representa el puro y genuino liderazgo, ese que según la Biblia, es el único que nos guía a través de la Fe, al escuchar su palabra, dejándonos guiar por el Espíritu Santo sin el cual probablemente podremos seguir siendo engañados como le ha sucedió a nuestros padres y ancestros (אָבוֹת, Avot).
El Texto de Textos nos revela en Lucas 15:23, “ traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”.
Oremos para que escuchar con atención al Creador.



