
Mi Kabbala – Elul 30, 5786 – Jueves 10 de septiembre del 2026
¿Mi Cábala?
El Texto de Textos nos revela en Proverbios 3:1, “Hijo mío, no te olvides de mi ley y tu corazón guarde mis mandamientos; 2 Porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. 3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; 4 Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos del Creador y de los hombres”.
La palabra Cabala (קַבָּלָה Qabbaláh) significa recibir, lo que implica: atender los mensajes que el Creador nos entrega a través de su Palabra para obtener así Su guía y corrección, siendo nuestro lenguaje fuente de integración, más por el pecado esta herramienta de vida hoy fluye con abstracciones ilusorias alejándonos de Él y de esas chispas de Luz, que iluminan nuestra conciencia y entendimiento para que nuestros conocimientos nos posibiliten realmente el reconocernos como partes de su todo: sus hijos. Por ello, hoy pródigos confundimos esas expresiones con lenguajes finitos y limitados.
El estudio de la cábala y la gematría nos permite obtener esa información aparentemente oculta, que el Señor Jesucristo como verbo resumió en amor. Vinculo a raves del cual le alabamos, reconociéndonos a Su imagen y semejanza, posibilidad de usar cada palabra para recrearnos en Su obra. Sin embargo, al desobedecerle, esas mismas expresiones nos distancian, necesitando el acerquemos a Él bendiciendo: confianza, que nos permite entender mejor lo que científicamente se hace imposible a través de nuestro lenguaje.
Sus vivencias iluminan nuestro camino producto de Su Haz de Luz, el cual solo necesita de una oración de fe para reconectarnos con Su Espíritu que mora en nosotros, integrándonos así para que nuestras confusiones tomen de esas ideas y dejen de distraernos en las alucinaciones de este mundo, asumiendo gracias a la fraternidad, el servicio y bienestar general un nuevo sentido de vida, orientándonos hacia esas verdaderas intenciones y deseos que nacen de Su palabra. Fluir que debe llenar nuestros pensamientos encaminándonos a integrarnos al Creador a través de cada nueva decisión, minimizando así la búsqueda de placeres mundanos egoístas que solo nos distancian de Él.
Gracias a estos estudios profundos y milenarios intentamos con nuestro lenguaje sesgado alejarnos de las interpretaciones bíblicas en donde lecturas sobre lo mágico, lo esotérico, lo misterioso, se deben convertir en revelaciones de crecimiento que nos acerque más a Él gracias a comprender de mejor forma estos estudios de los signos originales. Información que debe gracias al Espíritu Santo, iluminar nuestros desconocimientos, otorgándonos una mejorada conciencia, la cual nos lleva a vincularnos a la vida a través de ese fluir misericordioso divino, transformando nuestro ser interior, para que lo exterior también se guie por esa confianza producto de su guía.
Bajo esa mirada toda la información debería reproducirnos nuevas reflexiones que revestidas de esa iluminación divina acompañen nuestras vivencias de tal forma que hasta nuestras oraciones se llenen de gratitud, alabanza y sobre todo de esa Su misericordia, lo que significa que Sus manifestaciones nos posibilitaran retroalimentarnos permanentemente del Árbol de la Vida: nuestro redentor y salvador, nutrición que significa vivir de Su palabra la cual debe irradiarse en todos nuestros entornos.
El Texto de Textos nos revela en Lucas 11:28, “Dichosos más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra del Creador y la obedecen”.
Oremos para que con o sin cábalas nuestro mayor deseo sea retornar al Creador.



