
PLAN es… para este 1 de Tishrei
DIA 1.1. Para auto examen, retorno a nuestro estado original y renovación permanente.
א’ בְּתִשְׁרֵי ה’תשפ
Día (א’) / Mes (בְּתִשְׁרֵי) / Año (ה’תשפ”ז)
La tarde del 11 de septiembre del Calendario de occidente, da inicio al 1 de Tishrei de 5787 para enmarcar la festividad de Rosh Hashaná (el “Cabeza del Año”).
El Principio de la Cabeza (Rosh): El Zohar enseña que Tishrei no es solo el primer mes del calendario civil, sino la “cabeza” de la conciencia que regirá la energía de todo el ciclo entrante. Lo que se proyecta en el pensamiento y la intención (Kavanáh) durante este día configura la vasija espiritual para el año completo.
Rosh HaShaná: “Cabeza del año”, que no es simplemente “Año Nuevo”, ya que la palabra: רֹאשׁ — rosh, significa: cabeza, principio, cima, jefe, si aquello que dirige, lo cual nos aporta una enseñanza simbólica muy poderosa debido a que, lo que sucede en la “cabeza” orienta el cuerpo, por ello la tradición judía contempla Rosh Hashaná como día de juicio, coronación del Creador y renovación del orden de la creación, lo que implica para nosotros, como creyentes, en la posibilidad de dejar que Él gobierne nuestras cabezas, pensamientos y decisiones. Él debe guiar nuestras vidas.
El 1 de Tishrei 5787 cae en sábado — Shabat, lo que llevado a la tradición contemporánea de Jabad señala que este año adquiere simbólicamente una fuerte temática para elevar y santificar lo cotidiano, llamado a que este 5787 nos detengamos y comencemos este nuevo ciclo pacientemente, no hay que correr hacia lo nuevo, primero hay que observar.
Y es que el 1 de Tishrei, nos da una nueva perspectiva para que nuestra planificación tenga en cuenta que necesitamos: evaluación → retorno → reconciliación → renovación, lo que implica dejar de visionar el qué pasará en el futuro para reflexionar sobre: “¿Quién estoy llamado a ser delante del Creador?”
La tradición judía relaciona Rosh Hashaná con la creación de Adán y Eva. Y esto nos lleva directamente a: בְּרֵאשִׁית (Bereshit) – “En el principio…” y también a: אָדָם (Adam) – El ser humano. Lo que nos habla del comienzo de Tishrei como una oportunidad de: volver a revisar qué significa que seamos humanos delante del Creador.
Y aunque los nuevos años de occidente nos incitan a hacer planes para obtener: dinero, éxito, posiciones, para visionar proyectos, el plan Creador nos invita a redescubrir nuestra identidad espiritual, a responderle al Creador ese llamado de Genesis: ¿Dónde estás tú respecto de mí?, afirmándole que espiritual, emocional y literalmente estamos en Él, con Él, por Él y para Él, logrando que atender Su llamado asumiendo nuestras responsabilidades guiándonos por Su palabra.
Gematria del Año 5787 (תשפ״ז): La suma de las letras hebreas de este año (Tav=400, Shin=300, Peh=80, Zayin=7) da como resultado 787, cuya reducción numérica es , el número exacto de las letras del alfabeto hebreo (Otiyot), con las que fue creado el universo. A nivel introspectivo, alude a la capacidad de reestructurar el lenguaje interno y las palabras pronunciadas. La última letra, Zayin (7), está asociada con la corona (Keter) y la sustentación.
Analgía Bíblica y Creación: Según el Talmud (Rosh Hashaná 10b-11a), el 1 de Tishrei no conmemora el primer día del Génesis, sino el sexto día: la creación de Adam (el ser humano). Representa el momento en que la conciencia humana despierta ante la soberanía divina, invitando al creyente a alinearse con la chispa divina que habita en su interior.
Cabalá y las Sefirot: Tishrei se relaciona con la Sefirá de Malchut (Reinado/Manifestación). Durante este período, el juicio (Din) se mitiga a través de la misericordia (Chesed). El trabajo espiritual consiste en coronar la Voluntad Divina sobre los deseos egocéntricos de la vasija personal.
Astrología Hebrea (Mazal Taimim – Libra): El signo zodiacal del mes de Tishrei es Libra (Moznayim, las balanzas). Refleja la revisión operacional del alma: el sopesar las acciones pasadas para equilibrar la mente, el corazón y el comportamiento ético ante el Creador.
Particularidad del Sábado (Shabbat): Al coincidir el 1 de Tishrei de 2026 en día Shabbat, la tradición señala una dimensión espiritual particular: el reposo sabático absorbe y suaviza el rigor del juicio, conectando la mente directamente con la dimensión de Bináh (Entendimiento superior).
Para comprender mejor todo esto debemos aplicar un concepto fundamental: תְּשׁוּבָה — Teshuvá, expresión que procede de: שוב (shuv) – volver, regresar, retornar. Por lo cual Teshuvá no significa simplemente: “sentirse culpable” sino REGRESAR por el camino correcto al Creador, a Su verdad, lo que llevado al Nuevo Testamento significa arrepentimiento: μετάνοια (metánoia), que es un cambio de mente, de orientación, una conversión.
Por ende Teshuvá (volver) y Metanoia (cambiar la mente/orientación) nos llaman a planear el como cambiamos la dirección y regresamos al centro de nuestra espiritualidad. Y aquí entra una enseñanza fundamental de Rosh Hashaná 16b en el cual según Rabí Yohanan se abren tres libros: el de los completamente justos, el de los completamente malvados y el de los intermedios; estos últimos quedan pendientes hasta Yom Kipur.
Lo que como creyentes implica un juicio moral ya que nuestras acciones e incluso pensamientos dejan huella. Nuestras decisiones: importan. Nuestras palabras: tienen eco no solo en nosotros. En fin, nuestras relaciones tal y como nos lo enseño Nuestro redentor Jesucristo: “Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” o “Por sus frutos los conoceréis”, denotan si estamos caminando hacia Él o seguimos obviando Su llamado como Adam.
La espiritualidad auténtica termina manifestándose en nuestra diaria conducta, por lo tanto, no basta decir: “Creo” sino en demostrar esa fe en nuestras interacciones e interrelaciones.
Nuestro ego interior (Herodes): oye, sabe, interpreta, pero es guiado por el miedo, la ira, la violencia y aunque es visitado por los magos, que le hablan de buscar, encontrar y adorar, el tiene una respuesta contraria a esa inmensa revelación, por lo cual Rosh Hashaná nos invita a preguntarnos: ¿Qué está reproduciendo en mis entornos ese conocimiento del Creador?
La gematría de la palabra רֹאשׁ — Rosh, “cabeza”, nos indica que: ר = 200, א = 1 y
ש = 300, nos da un total de 501, por ende que esos pensamientos, requieren dirección y gobierno, si revisar quién gobierna nuestras mentes.
ראש השנה — Rosh HaShaná. ראש 501 / השנה / ה = 5, ש = 300, נ = 50,
ה = 5 nos da 360, para un total de 861.
Y aunque este numero 861 no es una “clave secreta” que prediga el futuro, ese valor de las letras nos permite al abrir asociaciones interpretativas, entender que el número UNO de Tishrei (א – Alef), representa simbólicamente la unidad, llamado a volver de la dispersión a la unidad, y es que como creyentes debemos reflexionar en si vivimos fracturados de los planes y propósitos celestiales. El verdadero “Shaná Jadashá” (שָׁנָה חֲדָשָׁה – año nuevo) nos llama a planear; qué y cómo debemos hacer lo nuevo, en pro de estar acordes a la Luz creadora. Antes de cambiar la hoja del calendario debe cambiar nuestro corazón hacia esa unidad con Él.
Se trata de ubicarnos en esa balanza diaria para buscar ese equilibrio con sus preceptos, su justicia: Su amor irradiándose en nuestras interacciones. Ya que Rosh Hashaná se relaciona precisamente con: juicio, evaluación y responsabilidad. No es gratuito que la tradición judía misma abra un debate sobre el “mazal” para recordarnos este Shabat 156ª: אין מזל לישראל — ein mazal leYisrael, que “no hay mazal para Israel”, lo que significa que aunque las estrellas pueden servir como lenguaje simbólico, no deben convertirse en nuestro dios ni en nuestro destino, por ende para quienes hacen planes basados en predicciones astrológicas, el llamado es a reconocer la guía del Creador y que nos dice Él con respecto a nuestras intenciones, búsquedas y deseos.
Nuestro destino es Él y nuestra responsabilidad como creyentes es contemplar el cielo para admirarle y no para idolatrar imaginarios creados por nuestras fantasías. Los desequilibrios de nuestras vivencias solo reflejan que Él quiere que encontremos disfrute tanto en el trabajo como en el descanso, que aunque queremos recibir aprendamos a dar, que tenemos la capacidad de hablar pero también de escuchar, que aunque queremos ejercer autoridad debemos servir, que aunque buscamos dinero, Él nos llama a la generosidad, ya que todo conocimiento debe estar orientado por Su sabiduría para que nuestra justicia se encuentre con Su misericordia. Crecimiento integral que nos reitera que antes de cualquier acción se necesita de la oración. Y es por ello que el Sonido del Shofar de este día nos llama a despertar. Por ello el símbolo central de Rosh Hashaná es el cuerno (שׁוֹפָר – Shofar). Despertar espiritual que nos habla no solo de Su coronación, sino de arrepentimiento. El “día del toque del shofar”, al caer la tarde en Shabat; no tanto como un ritual, sino para recordarnos que al final, el silencio también incluye su llamado a despertar. Al no escuchar ese sonido, nuestra conciencia se debe preguntar si podemos escuchar al Creador cuando nuestros ruidos son los que nos distraen.
Por otro lado el 5787: תְּשַׁפ״ז ( ת = 400, ש = 300, פ = 80, ז = 7) que puede contemplarse como: 5 + 7 + 8 + 7 = 27 y nos lleva al 2 + 7 = 9 (27 → 3 × 9), nos recuerda que el 9 es simbólicamente culminación y por comenzar con Shabat ello nos reitera que debemos detenernos. Reconocer que no somos nosotros quienes sostenemos el universo, que hay que descansar, recibir de Su luz, que hay que santificar el tiempo, que no todo se conquista; sino que las cosas se reciben de Él.
Como Creyentes nuestro Salvador nos anunció: “El reino de Dios se ha acercado.” Entonces Rosh Hashaná puede ser contemplado cristológicamente como una pregunta: ¿Quién reina realmente en mí? Dejando de hacer planes en donde solo queremos que Él cumpla nuestros egocéntricos deseos.
La tradición de Rosh Hashaná tiene una dimensión de: מלכות — Maljut = reino / soberanía. Y es allí en donde la Cábala nos reitera que Maljut como décima sefirá, representa: receptividad, manifestación y reino. Desde una lectura cristiana simbólica ello quiere decir que el Reino debe hacerse visible en nuestras vidas por ende que, la fe que no llega a Maljut —a la manifestación— permanece incompleta.
Entender esas diez sefirot como un examen integral, nos muestra ese mapa espiritual como una autoevaluación para que Kéter (Corona) nos sirva para entender quien realmente gobierna nuestras vivencias. Que Jojmá (Sabiduría) nos cuestiona lo que estamos aprendiendo y de quién. Que Biná (Entendimiento), nos llama a atender si estamos o no comprendiendo su llamado a través de esos aprendizajes. Que Jesed (Misericordia), implica saber si estamos dando de ese amor misericordioso o solo queremos recibirle egoístamente. Que Guevurá (Disciplina), quiere insinuarnos que necesitamos de sus limites, guía, de sus preceptos y mandatos para poder coordinar nuestro libre albedrio como debe ser. Que Tiferet (Belleza/armonía) implica equilibrar todo con su verdad y planes eternos, destino que respeta nuestras decisiones, pero las ilumina para reorientarnos. Que Netzaj (Perseverancia) nos lleva a atender los diarios desafíos desde la confianza de sabernos guiados. Que Hod (Humildad/reconocimiento), aunque nos hace sabernos sus hijos, también nos reitera que debemos ser útiles a Su obra y por ende agradecidos. Que Yesod (Fundamento) nos habla de esas interacciones e interrelaciones que le dan razón de ser a nuestras vivencias y que deben depender de los valores intrínsecos que deben sostener incluso nuestras intenciones para que Maljut (Reino) sea el que se manifieste en nuestros pensamientos y acciones.
Y allí es donde la ecuación: Kéter nos muestra nuestras intenciones, Jojmá, nuestra sabiduría, Biná nuestra comprensión, Jesed + Guevurá nuestro amor y disciplina, Tiferet nuestro equilibrio, Netzaj + Hod, nuestra perseverancia y humildad, Yesod nuestros fundamentos y Maljut esas acciones que denotan si estamos o no orientados por esa visión celestial espiritual. Y es allí en donde la tradición del Zóhar, reconfirma esa renovación permanente de la creación para que el juicio se contemple dentro de esta estructura espiritual no como un castigo a la conducta humana, sino como una dinámica de misericordia ya que Jesed y Guevurá nos hablan es de esa oportunidad para equilibrar.
Podemos tener mucho amor, pero cero límites o muchos límites, pero: cero misericordia, de allí que la madurez espiritual requiera amor con límites y límites con amor de allí que nuestro Salvador nos diga: “ve y no peques más.” Eso es: Guevurá.
El 1 de Tishrei no debe verse aislado sino que debe llevarnos a: יוֹם הַכִּפּוּרִים – Yom Kippur – 10 de Tishrei, siendo esa no una meta sino una puerta para buscar que Él cogobierne nuestras nuevas vivencias, que Él nos ayude a cambiar lo que no lograremos transformar sin la guía del Espíritu Santo, incluso es Él quien con su misericordia nos lleva a perdonarnos y a perdonar, a reflexionar en esos hábitos dañinos y restaurarnos, a cultivar Su paz y amor, a entregarnos plenamente a Él ya que nuestro ego (Herodes) quiere controlar el futuro, mientras que Él como Rey nos pide aprender a coordinar nuestras intenciones, pensamientos, acciones, nuestras vivencias: Él debe tener el control.
Nuestros planes de hoy deben ordenar nuestros pensamientos, reconocer quién nos gobierna para volver a Él, retornar a sus caminos, Corregir la dirección, despertar al escuchar Su llamado, atendiendo Su misericordia, Su disciplina para dar y perdonar colocándole limites al ego, para que Su vida sea manifestada en nosotros.
Rosh Hashaná me pregunta quién reina.
Teshuvá me pregunta hacia dónde estoy caminando.
El shofar me despierta.
La balanza me examina.
Jesed me enseña a amar.
Guevurá me enseña a disciplinarme.
Maljut me obliga a convertir la revelación en conducta.
Y Cristo, desde nuestra lectura del Nuevo Testamento, lleva todo esto a una pregunta definitiva: ¿Estoy permitiendo que el Mesías gobierne solamente mis creencias, o también mis pensamientos, relaciones, decisiones, dinero, tiempo, cuerpo, trabajo y propósito?
Al caer en Shabat, el primer día de Rosh Hashaná no tendrá el toque tradicional del shofar en las comunidades que siguen esa práctica para convertir el aparente “silencio” en el tema central del día: antes de pedir una señal del cielo, debemos aprender a escuchar la voz del Creador en el silencio interior.
Nuestro PLAN…es ….
Introspección (Teshuvá): Retornar a la esencia original del alma mediante un examen consciente de intenciones y actitudes.
Clarificación del Lenguaje: Utilizar la palabra para edificar, bendecir y decretar orden sobre los proyectos futuros. Elevación de la Conciencia: Trascender la visión fragmentada del calendario puramente solar/civil para adoptar ciclos de siembra y cosecha espiritual.



