
Mi Kabbala – Iyar 15, 5785 – Martes 13 de mayo del 2025
¿Oportunidades?
El Texto de Textos nos revela en Jeremías 29:12, “entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.
Los seres humanos vivimos esclavos del error, de los ensayos, de las búsquedas incoherentes que nos generan nuevas equivocaciones, vivimos perdidos, razón de peso para poder buscar la dirección correcta, esa que nos presenta la Biblia, senderos que regularmente no tomamos como tampoco sus recomendaciones ya que preferimos transitar los mismos caminos egoístas que incluso han demostrado los peligros de mantener en tan errados testimonios (מוֹעֵד, moéd) ancestrales, alejándonos cada vez mas de Él, quizá por ello la festividad de Pésaj Shení, es una nueva oportunidad, esa salvación, Pésaj.
En el día previo de dicha conmemoración (Pésaj) se trae al Templo Sagrado el cordero pascual para ser ofrendado y toda persona que ha entrado en contacto con un muerto o se ha vuelto ritualmente impuro no puede traer esa ofrenda, como tampoco quien está demasiado lejos como para llegar al Templo a tiempo, lo que para algunos estudiosos se traduce en que hay un estado de desconexión con el Creador, un tipo de muerte, un camino distante (יָלַך, yalak), escenario que nos expresa que estamos alejados de quienes se supone que debemos ser en realidad, sus hijos, visión que nos identifica como creyentes para enfocarnos en el retorno a Él.
Coexistimos en una situación de desconexión permanente al distraernos en espacios en donde perdemos la conexión con esa esencia, siendo necesario buscar permanentemente ese camino correcto, reconociendo que nos separa un abismo entre lo que somos de verdad y las vivencias que nos contaminan, lo que llama nuestra atención para que a través de la oración nos propongamos que sea Su Santo Espíritu el que nos reoriente, nutriéndonos asi de esa fuente de luz trasformadora que nos ofrece la capacidad para cambiar la dirección y volver a casa (בָּ֫יִת, bayit), accediendo a este increíble regalo: una segunda oportunidad.
No podemos obviar que dicha desconexión es consecuencia de vivir de manera inconsciente, por lo cual Él nos da varias segundas oportunidades: Misericordia (Chesed חסד – Guedulá, גדולה) que nos debe llevar a elegir, vivir conscientes, para pasar del juicio a la compasión, de la apatía al interés, de la inactividad a la actividad, para comenzar a reconectarnos y a viajar de regreso hacia Él, lo que implica que así no celebremos dicha festividad judía, si podemos asumir a diario la posibilidad de reconectarnos con Él y entender que Él nos otorga nuevas oportunidades.
Lot (לוֹט), nos llama como hijos pródigos no solo de reconocer errores, hasta arrepentirnos de estos, sino de enmendar dichos senderos intentando corregir, tanto nuestro ser interior como los efectos que exteriormente hayamos podido generar, para luego dejar de sentirnos lejanos o culpables y más bien con Su misericordia transformar nuestras vidas, logrando con ello asumir con toda nuestra voluntad los nuevos caminos y cambios que nos posibiliten el pasar de un estado de pecado, al otro de gracia, haciendo así nuestra segunda pascua.
El Texto de Textos nos revela en Lucas 15:31, “Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.
Oremos para que asumir voluntariamente todas las segundas oportunidades que nos da el Creador.



