
Mi Kabbala – Iyar 19, 5785 – Sábado 17 de mayo del 2025
¿33?
El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 44:23, “Enseñarán a mi pueblo a discernir entre lo sagrado y lo profano, y harán que ellos sepan distinguir entre lo inmundo y lo limpio”.
El numero 33 tiene grandes enseñanzas para quienes así las quieren recibir, los estudiosos sugieren que según el valor numérico de esas letras hebreas, L = 30 y G = 3, que suman lag = 33, se proyecta una fecha que corresponde al 18 del mes de Iiar, Lag Baómer que como día 33 interrumpe el duelo para que el pueblo Judío incite a cada hijo a llevar al Templo el primer día de Pesaj su ofrenda. Visión que algunos creyentes con analogías interpretan desde la lectura del Mesías, no solo por sus años en la tierra, sino por la resurrección y su mensaje de salvación que se articulan a la palabra hebrea ómer (עֹ֫מֶר), como pequeño manojo de espigas, para reconfirmar con dichos significantes ese estatus.
Y aunque es claro que para el pueblo Judío esta fecha solo rinde homenaje al Rabí Shimón, podemos visionar los creyentes desde la Torá otra enseñanza, fruto de la oralidad, la cual hace que el mensaje del Creador no se pueda someter solo al entendimiento e interpretación sino también a profecías en donde la transmisión de esas revelaciones supera los efectos de los intercambios culturales y de la trascripción de la Palabra que proyectan algunas traducciones, indicándonos que no hay variaciones de forma, pero que gracias al Espíritu Santo y a la oración se nos proyectan otros propósitos para salir de este plano bajo (תָּ֫חַת, tákjat) y ascender a nuestro estadio original.
La tradición Judía le da a Rabí Shimón, como discípulo más prominente de Rabí Akiva, la debida autenticidad de esa cadena de transmisión de la Torá, que en su oralidad mantuvo las lecciones de todos esos ancestros que, con sus enseñanzas, han perpetuado que el pueblo Judío siga orientándose por la Palabra del Creador, desentrabando por parte de estos maestros los secretos de sus dimensiones y misterios. Enseñanzas que sirvieron posteriormente como la base del Zohar (זהר – esplendor), el principal libro de cábala, que en su contenido proyecta incluso estos y otros aspectos ocultos de la Torá.
Enseñanzas que los creyentes recibimos también del Espíritu Santo y que gracias a la oración nos permiten comprender mejor incluso las parábolas Bíblicas así como otros aspectos que se articulan con la cábala, la gematria o los aportes de los apóstoles en el Nuevo Testamento nos sirven para hilvanar las parábolas de nuestro Señor Jesucristo, quien durante sus 33 años en este tierra nos reconfirmo todas esas enseñanzas y profecías a la vez que nos denoto que Él como ofrenda perfecta es nuestra redención (גָּאַל, gaal).
Simeón (שִׁמְעוֹן) como hijo de Jacob. nos llama igualmente a mantener esa mirada en esos maestros pero sobre todo en la guía de la Biblia, logrando con su estudio cotidiano atender esas sus recomendaciones y lecciones, colocando además estas en práctica, agradeciéndoles así a Él por todos sus esfuerzos y por su misericordia, lo que nos motiva aun más para irradiar Su amor en todos nuestros entornos así como esa visión de seguir a nuestro Señor Jesucristo como el maestro de maestros, alejando además nuestras mentes de todo aquello que no nos es útil para ese crecimiento integral.
El Texto de Textos nos revela en Hechos 18:25, “Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan”.
Oremos para que cada día tengamos mas predicadores de la Palabra.



