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Mi Kabbala – Iyar 30 – Miércoles 28 de mayo del 2025

¿María?

El Texto de Textos nos revela en Isaías 7:14, “por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. 15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno”.

Diversas interpretaciones se pueden hacer al respecto de la figura de María como madre de nuestro Señor Jesucristo y de su condición, no solo de intercesora, sino en algunos casos como discípula de Él, quizá por ello vale la pena enfocarnos en Su disponibilidad en la Anunciación, así como Su fidelidad hasta en cruz, lo que le da presencia en la vida de la Iglesia como parte de Pentecostés, que difiere del dogma de su virginalidad (בְּתוּלָה, betulá), la misma que ha llevado equivocadamente a santificarla y hasta adorarla como una deidad, obviando que solo Él es digno de nuestras alabanzas.

Idolatría hacia María: (mir luz, yam mar), Míriam (מִרְיָם) luz sobre el mar, que poco tiene que ver con lo que debe ser nuestra fe, la misma que aunque la reconoce dentro del ámbito de la misma divinidad de nuestro Creador, no puede obviar que lo más importante para tener en cuenta con respecto a ella, es una perspectiva distinta, que nos aleja de ser devotos a su imagen, siguiéndole y más bien aprender de su escucha, amor, animación y lógicamente confianza en nuestro Creador, lo que si la convierte lógicamente en un referente.

Su intermediación (כָּפַר, kaphar) que algunos le abrogan corresponde al Espíritu Santo, anima nuestros corazones a confiar plenamente en nuestro Creador, reflexionando así sobre esa vida espiritual que a través de su presencia le da al rostro femenino preponderancia, lo que no quiere decir invocarle, ya que ello es obviar que Su hijo terrenal es nuestro Padre Celestial y Él es quien merece nuestra adoración. De María debemos seguir aprendiendo más sobre su ternura y acogimiento de madre, su discreción, su valentía y fortaleza de mujer, su preocupación por la vida, su capacidad de comprensión, su sensibilidad e incluso su admiración por la bondad.


Solo Él merece nuestra adoración, por lo que proyectar la imagen de María como icono o escultura para la devoción, es otro de nuestros errores, cuando estamos más bien llamados a reflexionar al respecto de nuestra cercanía con Él, siendo ella ejemplo con sus lecciones de vida para entender ese camino espiritual que ella misma trasegó como buena madre, enseñándonos a través de su tristeza, desesperación, desconsuelo y desencantos todo lo que contradictoriamente deben ser nuestras motivaciones para que esas circunstancias por las que atraviesan nuestros corazones sean para nuestra mejoría (תָּמִים, Tamim)

María (מִרְיָם) como imagen, con su niño en el regazo es todo lo que una madre representa, lo que no minimiza lo que significó para el nacimiento del Creador, y el rol de ella dentro de la vida de nuestro Salvador Jesucristo es el mejor legado que puede tener cualquier familia y que por lo tanto, incluso cuando nuestros hijos se salgan de ese rumbo por ella plasmado, le recordemos, para con esa guía fraternal y abnegada mantenernos firmes rogándole al mismo Creador por ese amor hacia quienes nos rodean. 

El Texto de Textos nos revela en Lucas 1:46, “Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; 47 Y mi espíritu se regocija en el Creador mi Salvador. 48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, 50 Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen”.

Oremos por que el mensaje de amor de María toque nuestros hogares.

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