
Mi Kabbala – Iyar 6, 5785 – Domingo 4 de mayo del 2025
¿Guiados?
El Texto de Textos nos revela en Proverbios 2:6, “porque el Creador da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios”.
Él nos guía a través de su Palabra, por lo que es necesario que como familia nos nutramos de ella a diario, manteniéndonos en sus preceptos y enseñanzas para poder interactuar gracias a ella en cada una de nuestras interrelaciones. Lenguaje con el que consolidamos una realidad fruto de nuestros procesos formativos, esos que alinean nuestros imaginarios y que iluminan nuestros conocimientos (יָדַע, yada) siendo necesario en ese proceso de vida, aprender a comunicarnos con el Creador integrándonos así a Él través de Su obra.
Los eruditos hacen referencia por ello a ese poder de las letras, cual lámparas, en donde Lamed, expresión compuesta por tres consonantes דמל (LMD), proyecta las raíces hebreas para acciones como: enseñar, aprender e instruir, sí hacer buen uso de nuestros conocimientos. Lo que traducido a nuestras cotidianidades nos indica la posibilidad de ser guiados por el único al que nos debemos y quien nos enseña, instruye y nos invita a aprender para que pasemos del estado pasivo de la ignorancia al activo de Su amor.
Los estudiosos de este tipo de visiones nos aseguran que Lamed, indica ante todo una meta hacia la cual debemos dirigirnos, lo que se traduce también en la transición en la que uno se encuentra antes de alcanzar ese objetivo trascendente. Desde esa mirada hay quienes ven además en estos simbolismos una especie de aguijón, que nos enseña que todo debe estar seguido de actos concretos y que lo aprendido, no es una simple teoría sin fundamento real, sino algo que debe inducirnos a cambios que nos reorienten, hacia ese horizonte (קֶ֫דֶם, quedem) que demarca nuestro retorno a lo divino..
Lamed (ל), como duodécima letra del alfabeto hebreo, equivale a la L del castellano y quizá por ello, evoca para quien así quiera entenderlo, ideas de sacrificio, abstención, meditación, espera, caridad, detenimiento o reposo, por ello quienes estudian el poder de estas chispas de luz divinas desde la gematria le dan a Lamed el número 30, que representa el equilibrio perfecto en la composición de las cosas, sí, la impulsión que produce el movimiento en los grandes cambios de dirección y la revolución del mundo, ese que ha afectado las civilizaciones, la sociedad y lógicamente nuestras vidas.
Lamec (לֶמֶךְ, Lemeḵ, cautivo), nos proyecta esa visión a través de la cual deberíamos guiarnos como creyentes para al seguir estudiando la Palabra del Creador apoyarnos siempre en la guía del Espíritu Santo logrando que nuestras diarias oraciones enciendan nuestros entendimientos y seres, para que no nos perdamos de dicho camino. Postura que además nos denota el por qué en todo hay una enseñanza, una posibilidad de reflexión, una revelación divina, la cual llegará también gracias a la instrucción propia y de quienes frente a nuestras vivencias nos aportan, para vislumbrar otra realidad, esa que nos debe ir integrando más y más a la sabiduría del Creador.
El Texto de Textos nos revela en Romanos 3:13, “sepulcro abierto es su garganta;
Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 Su boca está llena de maldición y de amargura. 15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; 17 Y no conocieron camino de paz. 18 No hay temor del Creador delante de sus ojos”.
Oremos para que sea el Creador a través de su Espíritu quien nos guie y enseñe.



