Back

Mi Kabbala – Jeshván 4, 5786 – Domingo 26 de octubre del 2025

¿Letras?

El Texto de Textos nos revela en Isaías 40:8, “la palabra del Creador permanece para siempre”

Cada letra hebrea tiene un significado especial, por ello la tercera de ese idioma original: Guimel (גּ), encierra en sí misma conceptos de, tesis, antítesis y síntesis, analogía que nos lleva a la trinidad del cuerpo, la mente y el alma, visión, evocadora que nos vislumbra la imagen fugaz de la puerta del paraíso, la cual nos llama a buscar esa armonía que desapareció con nuestro pecado, a integrarnos a ese rayo, que hoy nos enceguece, hasta liberarnos de esa fuerza sintética, restaurando el equilibrio del conjunto, al reconectarnos con el Hijo, a través del Espíritu Santo, iluminados por esa Su Palabra.

Trinidad, que leída desde Guimel (גִּימֵל) simboliza ese equilibrio de fuerzas que aunque interpretamos como opuestas, realmente se funden en una tercera, estable y coherente, llamado que implica entender ese punto que complementa los dos escenarios, demostrándonos que la energía en su resolución es una sola, pero  vista desde dos lados implica una alianza, para que la recompensa sea equilibrar, lógica para superar esa visión de castigo fruto de nuestra desobediencia, que desde el trazo de Guimel y sus dos barras que forman un ángulo, no existe, siendo solo un dilema de nuestras percepciones.

Guimel, desde palabras como camello (gamal, גָּמָל), nos insinúa que debemos recorrer nuestros desérticos caminos como trayectos de crecimiento en pro que logremos unir esos dos puntos o fuerzas que realmente son complementarias, en pro de nuestro propio equilibrio interior, el mismo que debe fusionarse al celestial para que podamos atravesar todo ese caos terrenal plagado de necesidades y sensaciones a veces agotadoras y confiar en Él, fuente de agua vida, bienhechor superior, quien nos tiene una recompensa final si nos acogemos a través de la corrección diaria y la oración a su guía amorosa.

Quienes ven en este y otros signos lingüísticos algo más profundo nos explican que todo camino nos une y que por ende cada ser, debe caminar erguido, aprendiendo de cada movimiento constante (תְּנוּעָה, tnu’a), buscando esa fuente energética celestial quien a través de Su Espíritu Santo nos induce a enfocamos ya no en dos direcciones, sino gracias a sus revelaciones en todas esas acciones serviciales que aportan, en vez de apartar, llamado para nutrimos de Su Palabra, la cual nos madura y nos aleja de esos alimentos egoístas que tomamos del árbol del conocimiento.

Habacuc (חֲבַקּוּק: abrazar) nos llama a través de sus enseñanzas, a revisar cuidadosamente nuestros léxicos y las reflexiones que de ellos nacen para reconocer en sus revelaciones esas respuestas que anhelamos y que solo deben incrementar nuestra fe, por ello, al mirar el signo lingüístico Guimel debemos asumir el mensaje de transportarnos, encontrarnos, intercambiar e interconectar, proceso en pro de nuestra estabilidad, firmeza y plenitud, que le da a nuestras expresiones la posibilidad de transformarnos desde nuestra esencia, esa que nos reitera que en el tercer día será nuestra resurrección, uniendo cielo y tierra, insumos espirituales que hoy deben reconectarse con Él, nuestra esperanza.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 3:9, “No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición”.

Oremos para que nuestro diario caminar por este desierto nos lleve a la tierra prometida.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *