
Mi Kabbala – Kislev 11, 5786 – Lunes 1 de diciembre del 2025.
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El Texto de Textos nos revela en Éxodo 20:8, “Acuérdate del día de reposopara santificarlos. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Creador; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposoy lo santificó”.
Estamos llamados a obedecer (לְצַייֵּתletzatet), lo que como creyentes nos llama a entender la importancia de considerar el domingo como el día más importante de la semana, séptimo día desde nuestra visión de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, razón de peso más que para celebrar ese misterio pascual semanal, para descansar de nuestras labores y conmemorar su acto redentor, lo que no desdice de ninguna visión contraria, pero si nos invita a ir más allá de esa lectura litúrgica y ocuparnos de reflexionar; si estamos alcanzando a diario esa tarea divina de amar a nuestros próximos como a nosotros mismos.
Tengamos en cuenta que ese es el día en el que nuestro salvador tras su reposo del gran Sabbat, inaugura el día que hace el Señor: el día que no conoce ocaso, el día del banquete, por lo que históricamente quienes se sienten parte de esa comunidad de fieles, en dicho día octavo se reencuentran con el Creador, ahora, superando nuestra muerte física, para resucitar con Él, compartiendo ese acto de forma sencilla pero trascendente, cena, que nos guarda (לשמור) a través de la vigilia para alcanzar dicho reencuentro.
Para los creyentes cristianos el domingo es el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas: el día del Señor, más quienes celebran desde el viernes en la noche, cuando comienza a brillar la luna el shabbath (שבת – cesar)pueden hacer ya que se trata finalmente no solo de reconocer a nuestro señor Jesucristo como Mesías sino de retornar; descanso eterno, que nos permitirá ver al día siguiente esa Su Luz, la misma que nosotros los creyentes podemos apreciar aquí y ahora, gracias a la guía del Espíritu Santo.
Aquellas costumbres distintas por sus creencias y que se sustentan en interpretaciones de los textos sagrados no desdicen de lo que Él mismo enseño, sin embargo, no se trata de tener en cuenta aspectos astronómicos de planetas como Saturno o su influencia con sus diversas simbologías frente a nuestras vivencias, sino simplemente de releer el mismo Talmud para entender que el Shavtai (יאַתְ) como llamado implica ir más allá de esas tradiciones enfocándonos a cada instante en la forma como podemos reintegramos a Él a través de esta Su obra.
Tenemos un día de entrega, de reposo que aunque las costumbres mercantiles lo han enfocado más hacia el descanso placentero, ello no es óbice para que al dejar a un lado nuestras actividades laborales, enfaticemos nuestros seres y objetivos en el acercarnos más y más al Creador, de lo contrario y como viene sucediendo, nuestras agendas y hábitos nos seguirán llevando al mundo de Molov (מֹלֶךְ) en donde celebraremos festividades que no tendrán sentido alguno diferente al de encontrar placeres temporales egoístas, cuando Èl nos espera en su reposo para que continuemos trasegando a Su lado.
El Texto de Textos nos revela en Mateo 12:12, “pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra”.
Oremos para que nuestra mayor labor en esta tierra sea la de adorar al Creador.



