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Mi Kabbala – Kislev 19, 5786 – Martes 9 de diciembre del 2025

¿Estériles?

El Texto de Textos nos revela en Génesis 29:31, “Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril”.

La esterilidad (aqár, עָקָר) en tiempos antiguos, era de alguna manera vista como un alejamiento de dicha pareja con el Creador y por ende, se hacía necesario orar hasta lograr que Él iluminara dicho hogar, con la confianza y bendición de un hijo. Visión, que llevada a nuestros días en donde el criar se percibe como carga y el aborto se vuelve opción, nos invita a comprender la enorme distancia que nos está separando de ese nuestro Dador de vida y la necesidad de leer más Su Palabra, en el único propósito de no seguir viviendo una existencia totalmente estéril: sin sus bendiciones y guía.

Quizá por ello Lea, sabiéndose estéril, en señal de gratitud, llamó a su primogénito Rubén (ראובן‎), palabra que se compuesta de: reu, ver y ben, hijo (he aquí un hijo). Contexto que sumado al nombre de su segundo hijo, Simeón, que contiene la raíz shama; “oír”, nos denota que ella confiaba en que “el Señor le escuchaba”, de allí que sus oraciones, le permitieron llamar al tercero Leví, nombre basado en la raíz, lava (unir) y al cuarto Judá, de la raíz oda; alabar, como una clara motivación a invitarnos como creyentes a dejarnos guiar siempre por Él, eso sí, sin querer imponerle nuestras expectativas estériles.

Cada nombre nos incita a releer esos mensajes Bíblicos detenidamente hasta darnos cuenta que no se trata de palabras puestas al azar, sino que todo se concatena, para ver todo como un presente divino, progresión de instantes para hacernos mas conscientes gracias a sus revelaciones, señales que nos ratifican que somos Sus hijos (ben, בן) y que por lo tanto, Él nos guía misericordiosamente, mientras aprendemos de nuestros errores, esos que si le escuchamos más como Lea, nos deberán llevar a que le alabemos más por todo lo otorgado: por permitirnos ser parte de Su obra.

Cada palabra contiene un profundo significado espiritual que en ocasiones no somos siquiera capaces de imaginar, especialmente cuando se trata de entender nuestros nombres o nuestras genealogías, esas que regularmente no mueven nuestra imaginación como debería ser, siendo necesario que como creyentes nos propongamos escucharle más abriendo nuestro entendimiento para poder alcanzar este tipo de inspiradoras reflexiones que nos lleven a nacer (nolad, נוֹלָד) de nuevo, si a proponernos no solo lograr ascender a Su lado sino que permitir que más almas lo logren ello a través nuestro. 

La Biblia está plagada de analogías y parábolas que si sabemos releer gracias a la guía del Espíritu Santo nos entregarán una verdadera iluminación, para minimizar nuestras ignorancias, especulaciones, que por nuestros desconocimientos han cogobernado nuestras creencias e interrelaciones, se trata de enfocarnos en elevarnos de este mundo (Olamot, עולמות ) para poder llegar a esos otros niveles o dimensiones celestiales en donde podemos integrarnos cada vez más con esa emanación vital creativa que significa Su presencia y que nos llevará a Atziluth (Emanación/Cerrar), pasando por Beriah Creación y Yetzirah (Formación) y salir de Asiyah (mundo de la Acción), el más bajo, del Universo.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu del Creador, éstos son hijos del Creador”.

Oremos para que sea el Espíritu del Creador el que nos guíe.

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