
Mi Kabbala – Kislev 6, 5786 – Miércoles 26 de noviembre del 2025
¿Números?
El Texto de Textos nos revela en Zacarías 3:9, “Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día”.
Los números contienen un significado profundo y desde esa lectura debemos percibir en el uno (ejad אֶחָד) su Deidad, perspectiva que desde la gematría nos llama a integrarnos con Él, unidad para la cual no necesitamos de enredarnos en fórmulas complejas en pro de atender sus revelaciones, sino simplemente el asumir desde nuestras limitadas y sesgadas palabras esa Su esencia, la misma que nos devela esos misterios de vida que por fe nos permiten aceptar algo aun sin poder interpretarlo desde nuestros sesgados conocimientos que solo explican de forma elemental nuestras coexistencias.
La Gematria (גימטריה), que no es numerología, nos presenta a través del valor de cada signo lingüístico y sus combinaciones una mejorada interpretación de esas sus manifestaciones, siendo la tesis (0), el punto de origen (1), la antítesis o no fuerza, el 2 (שְׁנַייִם shnayim) la síntesis, el 3 (shlosha שָׁלוֹשׁ) la fuerza de los estados de la materia, el 4 (אַרְבָּעָה arba´a) el redescubrirnos gracias a estos elementos: aire, fuego, tierra o agua, el 5 (jamisha חמישה) esa esencia y aunque dudemos el 6 (shisha שישה) esa sabiduría que dista de nuestros desconocimientos, por lo que el 7 (shiv´a שִׁבְעָה) implica nuestro triunfo consciente, mientras el 8 (shmona שְׁמוֹנָה) ese movimiento para elevarnos hacia el 9 (תִּשְׁעָה tish´a) nuestra victoria.
Lectura cabalística que nos lleva como creyentes a aprender más de todo y de todos hasta comprender mejor esa realidad espiritual que a través de estos signos, símbolos, decodificaciones y señales, revestida de imaginarios, nos da nuevas luces para un entendimiento que debe buscar nuestra trascendencia, la misma que logra nuevos significados en la medida que nos reconocemos como partes de Él, aprendiendo (lilmod, ללמוד) de su guía gracias a los insumos lingüísticos que vibran desde Su palabra.
Gedeón (גִּדְעוֹן Giḏʻôn) como humilde guerrero, nos pide comprender que hay solo uno, concepto que además nos aporta nuevas motivaciones para obviar todos esas idolatrías egoístas pecaminosas que no nos posibilitan admitir desde nuestras conceptualizaciones el redimirnos gracias a Él, quien se humanó para alterar nuestras vivencias e invitarnos a ser uno con Él, en vez de seguir queriendo sumar circunstancias en donde se nos quita la posibilidad de descifrar los verdaderos significados de nuestras diarias búsquedas.
Son conceptos, visiones, codificaciones, creencias, posturas y formas de entender la vida que pueden ayudarnos a ir un poco más allá de nuestro limitado lenguaje para con otras simbologías e imaginarios (צֶלֶם, tzelem) atender no unas nuevas visiones o mitos, sino las manifestaciones del mismo Creador, las cuales le dan otros sentido, trascendente a esta Su obra, la cual nos integra a través de Su Palabra la misma que va más allá de símbolos, denotándonos gracias a la fe en quien nos creó, que podemos ser guiados por sus preceptos y mandatos, lenguaje del amor del que poco hablan las ciencias exactas, pero al que si nos inducen de forma directa las mismas fórmulas de nuestros números.
El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 1:4, “Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra”.
Oremos contando nuestros instantes para lograr estar cada vez más cerca de Él.



