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Mi Parashà – Gènesis 17:14

Este versículo trata sobre las consecuencias espirituales de no cumplir con la circuncisión, que en este contexto se considera como una ruptura del pacto con el Creador y de esa alianza espiritual que conecta al ser humano con lo divino. Al no cumplir con este acto, se está rechazando la oportunidad de elevarse espiritualmente y, por ende, esa persona queda separada del flujo espiritual del pacto.

El verbo “venichreta” (וְנִכְרְתָ֛ה – “será cortada”) es muy significativo, ya que al darnos la idea de ser “cortado” implica una desconexión de la fuente divina de la vida y la energía espiritual. En este caso, la persona que no cumple con el pacto está desconectada del pueblo, pero más importante aún, queda desconectada de su misión espiritual en el mundo. Esto implica una pérdida de potencial para la elevación espiritual y una separación del flujo de bendiciones y de la protección que ofrece el pacto.

Las letras del verbo ו (Vav) = 6, נ (Nun) = 50, כ (Kaf) = 20, ר (Resh) = 200, ת (Tav) = 400 y ה (Hei) = 5, suman un total de 681. Si descomponemos el número (6 + 8 + 1 = 15), encontramos un vínculo con el nombre divino יה (Yah), que tiene un valor numérico de 15, para reiterarnos que incluso en la “corte” o desconexión, sigue habiendo una presencia divina que llama al arrepentimiento y a la reconexión. La posibilidad de reparar el pacto roto aún existe, aunque la ruptura sea severa.

El número 15 también se asocia con la reparación espiritual. Esto sugiere que, aunque la persona ha sido “cortada” del pacto, siempre hay un camino para volver a conectarse con lo divino a través de la teshuvá (arrepentimiento y corrección).

El uso de la palabra “hanefesh” (הַנֶּ֥פֶשׁ – “el alma”) en lugar de “adam” (hombre) indica que esta ruptura afecta directamente al alma de la persona, no solo a su vida física, ya que nuestra esencia está profundamente ligada a los pactos y mandamientos. El acto de circuncisión es una apertura para que el alma se conecte con su propósito divino. Lo importante a tener en cuenta es que, fruto de Su misericordia, siempre existe la posibilidad de reconectarnos. Él siempre está presente para nosotros, y se nos invita a evaluar permanentemente nuestras relaciones con lo divino, con nuestras comunidades y con nosotros mismos.

Llevando estas enseñanzas a nuestra vida sexual no perdamos de vista que la Kabalá ve la sexualidad como una de las fuerzas más poderosas del ser humano. Tanto, que Puede elevar o puede confundir; puede crear vida externa o crear vida interna (crecimiento, plenitud, conexión).

Por eso, muchos de los símbolos bíblicos sobre sexualidad no hablan del cuerpo, sino de la energía que mueve la experiencia sexual.

En este contexto, la circuncisión simboliza “quitar lo que bloquea” el uso sano y elevado de la energía sexual.

¿Qué bloquea esa energía de manera cotidiana?

Impulsividad

Pornografía que distorsiona la intimidad

Buscar sexo para llenar vacíos

Ego, dominación o manipulación sexual

Conectar físicamente sin conectar emocional o espiritualmente

Usar la sexualidad como escape en lugar de como unión

La “orlah” (el velo que se retira) simboliza todas estas capas que impiden una sexualidad consciente.

Aplicación práctica:

La sexualidad sana empieza cuando identificas qué “velo” o patrón te aleja de la conexión verdadera.

¿Y el “octavo día” en sexualidad?

El 7 representa la naturaleza: deseo, impulso, química, atracción.
El 8 representa lo que está por encima de la naturaleza: conciencia, propósito, unión del corazón.

En sexualidad, esto significa:

Pasar del sexo instintivo al sexo consciente.

Pasar de la descarga al encuentro.

Pasar del placer rápido al placer profundo que involucra el alma.

Es la diferencia entre:

“Tengo ganas”

y

“Quiero unirme contigo (física y emocionalmente) desde un espacio elevado.”

¿Cómo aplicar esto de manera práctica en tu vida sexual?

Identificar tu “orlah sexual”

Es decir: ¿qué tapa tu capacidad de intimidad real?

Puede ser:

usar sexo para ocultar soledad

fantasías obsesivas que desconectan de tu pareja

miedo a mostrar vulnerabilidad

hábitos como porno, sexting mecánico o adicción al estímulo

evitar la comunicación sexual honesta

Tu trabajo espiritual es “circuncidar” esos bloqueos, es decir, quitarlos o reducirlos.

Vivir la sexualidad desde el “octavo día”

Esto significa subir un nivel en cómo te relacionas sexualmente.

Prácticas muy concretas:

Sexualidad con presencia

– Antes de tener relaciones, respira profundo unas veces.

– Conecta con tu cuerpo y el de tu pareja.

– Baja la velocidad.

Esto transforma totalmente la energía.

Comunicación sexual sincera

Habla de:

lo que te excita

lo que te inquieta

lo que temes

lo que te gustaría explorar

Abrirse así es “circuncidar el corazón”.

No usar la sexualidad para llenar un vacío

Antes de buscar sexo, pregúntate: ¿Quiero unirme o quiero distraerme?
Ese acto de conciencia ya es el “octavo día”.

Hacer del sexo un acto de conexión, no sólo de placer

Poner intención transforma la experiencia:

“Quiero acercarme a ti”

“Quiero que nos sanemos mutuamente”

“Quiero que esto fortalezca nuestra intimidad”

El placer no se pierde; se amplifica.

Integración emocional + física

Permítete mostrar vulnerabilidad durante la intimidad.

Expresa lo que sientes, no sólo lo que haces.

La idea es entender que la relación sexual en esencia debe buscar la llegada de un alma a nuestro plano en pro que ella como nosotros tenga la posibilidad de su redención asi que desde esa mirada debemos también:

Reconoce patrones sexuales

Evita prácticas que desconectan nuestra sensibilidad

Mantener esa energía sexual en orden

Construir espeto propio y límites

Busca relaciones donde haya ese propósito, no sólo química

Esto es vivir la sexualidad desde el “8” y no sólo desde el “7”.

La enseñanza espiritual aplicada a la sexualidad queda así:

Circuncisión (quitar el velo):

Retirar impulsos, hábitos y miedos que bloquean la verdadera intimidad.

Octavo día (trascender lo natural):

Elevar la experiencia sexual para que sea consciente, íntima, profunda y conectada.

Aplicación práctica:

honestidad

presencia

comunicación

vulnerabilidad

intención

autocontrol

respeto mutuo

Si logras esto, ya estás practicando la esencia de lo que la circuncisión simboliza, pero en tu vida sexual cotidiana.

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