
Mi Kabbala – Kislev 8, 5786 – Viernes 28 de noviembre del 2025
¿Bien estar?
El Texto de Textos nos revela en Jeremías 29:7, “Y buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado, y rogad al SEÑOR por ella; porque en su bienestar tendréis bienestar”.
La palabra tohu vabohu (תֹ֙הוּ֙ וָבֹ֔הוּ) que algunos traducen como caos o sin forma, difiere sustancialmente a la interpretación rabínica del Targum Unquelós, ya que esta nos da una visión distinta a la filosofía griega platónica que nos confunde al mostrarnos la tierra vacía, mientras que producto de la contracción divina la desolación de la no vida, propone una nueva creación en donde podamos cohabitar a Su lado como hijos, llenando así ese vacío (ריק) inicial con los insumos fragmentados en pro de nuestra reconexión, polvo que con nuestra nos da forma en pro de un trasegar voluntario hacia dicha unidad.
Creación que es buena (Yatab, יָטַב) que tiene un propósito, que se nos va revelando en la medida que transformamos nuestras erradas interpretaciones, enfocándonos menos en los fragmentos materiales y más en lo esencial intangible incluso imperceptible pero natural, siendo para ello necesario que Su Espíritu Santo nos proyecte gracias a esas manifestaciones divinas esos nuevos conocimientos revestidas de caos que como llamados nos incitan a dejar de prolongan y magnificar nuestra separación para acercarnos más y más a nuestro Creador y todo lo que el ha planeado para nosotros.
El termino Eber (עֵבֶר, ay’-ver) oscuro, nos enseña que contamos con el potencial para darle Luz a este mundo y a todos esos procesos vivenciales que solo nos presentan senderos, escenarios libres de crecimiento que nos posibilitan el integrarnos al Creador a través de Su obra, lo que resignifica nuestras diarias interrelaciones en pro de reencontrarnos con ese potencial interior, que a su vez nos lleva no solo a cambiar nuestros vacíos interiores con fraternidad y servicio sino además a lograr que todo motive nuestras voluntades para buscar la armonía que se refleja en todo este escenario divino.
Lo contrario (oyev, אוייב) y todo lo que reconocemos como problemas, adversidades y obstáculos, cumplen en este mundo un rol preponderante al desafiarnos y llevarnos a nuevos y mejores conocimientos, motivándonos hacia esos otros senderos, unos menos egoístas, lo que significa que todas esas pruebas mal valoradas como conflictos en nuestras interacciones, hacen parte de aquellos aspectos en que individualmente debemos trabajar más, para superar esos oscuros escenarios y así alcanzar con Su luz el entendimiento y sabiduría necesarias para irnos integrando nuevamente al Creador.
Nahum (נַחוּם, Najum, consuelo), nos enseña el cómo debemos lograr que nuestra conciencia priorice el dar y el compartir como filosofía de vida, en pro de esos objetivos trascendentes en donde nuestra voluntad debe dejar a un lado su egoísmo milenario para permitirse pensarse desde el bienestar general, ese que el mercado y la economía convierten en un gana-pierda, cuando estamos llamados es a coexistir aportándonos y no apartándonos. Perspectiva que solo ha generado ambientes hostiles de depredación y de dolor, sino que nos llama a lograr trabajar unidos en pro de ese bienestar, clave, para que nuestras interacciones en este mundo se enfoquen en la voluntad del Creador, en sus preceptos y mandatos, bien diciendo de la vida para así llenar unidos, ese vacío.
El Texto de Textos nos revela en III Juan 1:2, “Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud”.
Oremos por el bienestar general que es el nuestro.



