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Mi Kabbala – Nisán 3, 5786 – Sábado 21 de marzo del 2026

¿Hijos?

El Texto de Textos nos revela en Génesis 6:5, “Y vio el Creador que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.

Esta claro que en la gran familia del Creador (משפחה, mishpajá) hay seres de diferentes tipos, como sucede en la nuestra, por lo que según algunas creencias, hubo unos que se revelaron primero y que nos tentaron a nosotros, ello, debido a que no entendían cómo, dentro de todo el proceso creador, nosotros podríamos tener unas mejores condiciones de vida, que las de ellos, lo cual derivó que incluso esos seres estuvieran dispuestos a perderse, con tal de lograr el objetivo que nosotros no tuviéramos ese estatus especial.

Historias que nos deben servir para reconocer todo lo que ha hecho y sigue haciendo nuestro padre Celestial para que nosotros podamos disfrutar de Su obra creadora y no sigamos desviando nuestro camino, producto de una desobediencia que no nos permite ser capaces de manejar un don exclusivo como el del libre albedrio, el cual nos otorgó Él haciéndonos a su imagen (tselem, – צֶ֫לֶם – fisica) y semejanza (demuth, דְּמוּת – mente). Desde esa mirada y aunque seguimos confundidos en conceptos que pareciendo similares tienen marcadas diferencias, lo ideal es dejarnos guiar por el Espíritu Santo, ya que es difícil el poder comprender todo lo que significa el ser llamados: hijos.

En nuestras cotidianidades no logramos percibir que lejos de Él no somos nada, por lo cual esa palabra original hebrea: hijos de Dios (Bnei HaElohim, בני האלוהים) nos lleva a un nivel superior de los mismos ángeles, algunos de los cuales según la misma historia, fueron esos seres celestiales que participaron de una rebelión en contra del Señor y por la cual bajaron a la Tierra, llegándose a mujeres humanas como esposas, para tener relaciones ilícitas con ellas y fruto de esas uniones impías, entre ellos y humanos, nacieron los Nefilim, hombres gigantes con capacidades y fortalezas sobrehumanas.


Historia que, aunque parece tomada de cuentos, mitos o leyendas humanas, nos recuerda que esos Nefilim gigantes, son solo una prueba de un linaje desobediente y por ello, estos se reconocieron como malvados, fruto de vivir alejados y hasta en contra de los mandatos del Creador. Enseñanza que nos invita como creyentes a evitar caer (נפל) más de lo que estamos. Término que al colocarle el sufijo ‘im’, como plural, nos llama la atención para no seguir ese camino de los caídos, fruto del pecado, seres corruptos o satánicos, cuando debemos ser guiados por Su palabra para no ser parte del caos que reina sin Él.


Lucifer, Belial, Leviatán, Asmodeo y Mamón, como los Shedim (שֵׁדִים) son parte de esos seres, que nos recuerdan que nos espera un juicio, que a diferencia del Diluvio purificador se convierte en nuestro propio castigo, debido a que como humanidad pecadora le obviamos, sin embargo Él mismo ha querido preservarnos por sabernos Sus hijos, siendo necesario para ello que retornemos a Él para que nuestras nuevas simientes disfruten de un mundo que fue especialmente preparado para nosotros con todas sus maravillas, pero al que nos hemos negado, por seguir dejándonos tentar por esa desobediencia.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 12:7, “después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo”.

Oremos para ser verdaderos hijos del Creador.

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