
Mi Kabbala – Nisán 30, 5785 – Lunes 28 de abril del 2025
¿Primicias?
El Texto de Textos nos revela en Éxodo 23:19, “Traerás a la casa del Señor tu Creador los primeros frutos de tu tierra”
La palabra gavillaen hebreo es Omer (עֹמֶר) y hace referencia a las primicias, aquellas que por la tradición judía invitan a un conteo de siete semanas en donde se busca a través del diezmo agradecerle al Creador por todo lo que nos otorga a diario, cosechas que implican entender que todo lo pertenece y que como mayordomos solo debemos servir en Su obra, lo que implica que el concepto de Omer en su contexto nos llame a vislumbrar su infinitud ya que no hay longitud, ni peso que pueda medir ni siquiera Su amor.
En lo terrenal, un Omer, forma parte de las medidas para cuantificar el volumen de cosas secas, tal como podría ser una medida de harina para una ofrenda, pero se debe entender no como la cantidad de cebada que debía presentarse en el día de las primicias denominada también se’á, tercio de una efá (אֵיפָה) aproximadamente 22 litros en medidas modernas, sino como ese espacio de nuestro calendario a partir del día siguiente al primer día de Pesah, (Shabbat) para dar inicio a siete semanas (cuarenta y nueve días) hasta Shabuot para denotarle al Creador nuestra gratitud, aprecio y entrega.
Un Judío cada día previo pronuncia la bendición correspondiente a la cuenta, la cual debe realizarse en forma consecutiva y en secuencia numérica, lo que nos enseña como creyentes a ver cada día del Omer y sus niveles de las siete sefirot cabalísticas (לְקַבֵּל lekabel), como oportunidades de acercarnos más a Él a sus emanaciones por medio de las cuales el Creador interactúa con el mundo creando así 49 permutaciones, todo ello con la esperanza de alcanzar una mejora espiritual en cada área específica de nuestras vidas hasta lograr reencontrarnos con El.
Se trata de buscar una mejor manera de tratar a nuestra familia, amigos, y conocidos, para que podamos alcanzar nuestro tikún, (perfeccionamiento o corrección espiritual), alejándonos así de los errores del pasado. Quienes estudian el Talmud (תַּלְמוּד), hablan por ello de 49 caminos en donde cada día se aprende una lección, emulando ese recorrido del pueblo por el desierto para llegar al monte Sinaí y cumplir la promesa, despojándonos de todas las impurezas que nos contaminan gracias a que recibimos la Torá como Palabra del Creador nutriéndonos de ella.
Mardoqueo (מָרְדֳּכַי), nos recuerda la necesidad de buscar ese nivel de santidad que implica para los creyentes orar meditando la Palabra del Creador pidiéndole al Espíritu Santo nos guie y purifiqué de tal manera que logremos acceder aquello que es eterno, tomando así esa única verdad que nos lleva a reconocer nuestra necesidad de elevarnos logrando con ello que nuestras cuentas cotidianas se enfoquen en consolidar unos pensamientos, palabras, interacciones, interrelaciones incluso nuestras omisiones conforme a la guía y orientación de nuestro Creador, quien cada día nos da una primicia, un presente, una oportunidad de vida, una bendición que debemos irradiar en nuestros entornos.
El Texto de Textos nos revela en Santiago 1:18, “Por su propia voluntad, él nos hizo nacer por la palabra de verdad para que fuéramos como primicias de sus criaturas
Oremos para que ofrendar nuestra vida y primicias a nuestro Padre celestial.



