
Mi Kabbala – Shevat 19, 5786 – Viernes 6 de febrero del 2026.
¿Raices?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 9:19, “Estos tres fueron los hijos de Noé, y de ellos se pobló toda la tierra”.
El concepto de raíz (עבר, heber: cruce al otro lado), nos presenta desde la gematría diversas interpretaciones, siendo la más especial aquella que nos recuerda que estamos fijados a una tierra de la cual extraemos todas las sustancias y nutrientes que necesitamos para existir, visión, que además nos habla de nuestra esencia, lo que implica comprender que nuestras raíces se alimentan de esta divinidad, la misma que nos sostiene, proceso que nos recuerda quién es el que nos nutre y de quién dependemos. Raíces de las que nos habla nuestro ADN, el cual tomado del polvo de la tierra nos da luces al respecto que fue Su soplo lo que nos dio vida.
Desde el momento en que fuimos creados se nos doto de una voluntad, la cual Adán y Eva terminaron obviando y fruto de su desobediencia, caímos en este mundo del pecado, que sin embargo cumple el rol: de moldearnos (yatzar, יצר), siendo indispensable que nos mantengamos en Sus raíces, respetando Sus mandatos, esos que obviamos por desconocer que sin la guía de Él nuestros pasos pierden el sentido trascendente, desviándonos de ese plan original que quiere vincularnos con Su amor gracias a esas interacciones e interrelaciones interdependientes en las cuales debemos forjarnos.
Dentro de toda la simbología que se extrae del Texto de Textos se nos presenta al árbol del conocimiento del bien y del mal y a ese tentador que con unos frutos del pecado nos da opciones, siendo el Árbol de la Vida: nuestro Señor Jesucristo, al que debemos acercarnos para que Su guía a través de las diez esferas o sefirot (22 senderos hacia Él) nos entreguen los insumos que necesitamos para nutrirnos de Su Palabra y gracias a ella coexistir en esa dimensión que nos reintegrara a través de Su obra, fe, a ese estadio original (baná, בנה) el mismo que nos posibilita el despertar de nuestra alma.
Esas Sefirot (Sefirá, emanaciones) contienen esos diez atributos a través de las cuales el Ein Sof (Infinito) se revela a sí mismo y crea continuamente, tanto el reino físico como la cadena de los reinos metafísicos superiores, lo que implica comprender el funcionamiento de una creación en donde ese Árbol de la Vida se convierte en fundamento de esa Fe a través de la cual asimilamos Su voluntad, sendero correcto para actuar, dándole así a nuestras coexistencias esa fuerza y luz (inteligencia, biná, בינה) para aclarar nuestro entendimiento y hacernos consientes de nuestras inconciencias.
Habacuc (חֲבַקּוּק, de jabaq, abrazar) como profeta, nos llama a buscar la Voluntad (Ratzón) de nuestro Padre Celestial, la cual precede a todo, ya que ella es el comienzo de la iluminación. Lo que llevado a nuestro día a día como creyentes nos invita a que conforme a lo enseñado por algunos de esos ancestros, reorientemos nuestro libre albedrio hacia Él. Llave, para que esa puerta estrecha nos permita el acceso, enfocando así nuestras decisiones cotidianas, que son reactivas o pasionales, hasta cogobernarlas a través de esa esencia divina que con Sus chispas de luz aclaran nuestras vivencias.
El Texto de Textos nos revela en Hechos 26:6, “Y ahora soy sometido a juicio por la esperanza de la promesa hecha por Dios a nuestros padres”
Oremos para que nuestra voluntad este conforme a Sus enseñanzas.



