
Mi Kabbala – Shevat 24, 5786 – Miércoles 11 de febrero del 2026.
¿Débiles?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 38:26, “Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la conoció”.
La desinformación humana es tal, que hay quienes argumentan que la Biblia es machista, mentira, que obvia que es la mujer (נָשִׁים, ishshá) la que desempeña un rol preponderante en la creación: el de dar a Luz. Traer una vida a este mundo y además guiar este ser conforme a los preceptos y mandatos esculpidos en esa matriz, que cual recipiente divino contiene la esencia misma de la vida. Razón de peso para admirar esa larga lista de damas que desde el Texto de Textos nos denotan ese rol imprescindible para los propósitos celestiales, seres que vale la pena tener por todo lo que significan aun hoy.
Desde la primera mujer de la Biblia: Eva (חוה, Hava, vida), madre de todos los vivientes, hasta aquella mujer cuyo vestido era de sol, la Biblia está llena de fascinantes vivencias, tanto, que estas llevadas a María o a Jocabed, la madre de Moisés (יוכבד, el Señor YHWH es glorioso), nos denotan en esa fe (kavod) los insumos para verles mas que como icónicas heroínas que arriesgaron sus propias existencias para visionarles como ejemplos que permitieron que esos sus hijos cumplieran una misión. Incluso la misma Myrian logro que la propia hija del faraón mantuviera a salvo esa fe.
O Débora (דבורה, abeja) como profetisa y jueza, quien tuvo la capacidad de picar a los enemigos de Israel y por esas y otras razones es un ejemplo notable de lo que debe ser una mujer al asumir un rol de liderazgo público, el cual fue muy destacado a pesar de pertenecer a una sociedad altamente patriarcal, por ello, Débora guio brillantemente a los ejércitos de Israel hacia una gran victoria militar sobre los poderosos cananeos. Además en la lista debe estar la misma María Magdalena a la cual se le desdibuja como prostituta pese a que transformó su vida radicalmente al conocer al Salvador y su plan redentor.
También esta Tamar (תמר, palmera de dátiles), uno de los árboles más sagrados de Israel, quien se suma a estos ejemplos para entender lo que es la valentía, siendo entonces esta mujer protagonista de nuestra actual historia al darle el verdadero significado a nuestra propia genealogía, en fin, son mas que nombres que nos incitan a un crecimiento integral a través de sus relatos los cuales nos denotan gracias a esas personalidades audaces y aguerridas, el cómo no desfallecer, siguiendo incluso los pasos de aquellas que quedaron viudas como Rut pero con perseverancia nos dieron los cimientos para sabernos parte de la nueva estirpe, la que proviene del rey David.
Leer las sagradas escrituras nos permite comprender que esas mujeres: madres (אֵם, em), en la mayoría de los casos, fueron las responsables no solo de traer a la vida a un ser, lo cual de por sí ya tiene una enorme importancia, sino que además lo criaron conforme a la voluntad de nuestro Creador, para que esos sus hijos cumplieran luego con la labor encomendada, esa que lógicamente debió comenzar por la sumisión y obediencia de estas mujeres que comprendieron perfectamente el plan del Creador para con nosotros, sabiéndose por ende útiles a esta Su obra y a Sus propósitos.
El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 12:1, “pareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento”.
Oremos para valorar todo lo que significa una mujer y más una madre.



