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Mi Kabbala – Sivan 16, 5785 – Viernes 13 de junio del 2025.

¿Idioma?

El Texto de Textos nos revela en Lamentaciones 3:22, “El gran amor del Creador nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!”


Todo parece indicar que originalmente hablábamos un mismo idioma y aunque los arqueólogos aseguran que fue el sumerio, el idioma primigenio, el cual con su escritura cuneiforme aparece según sus indagaciones desde 3200 años antes de Cristo, es claro que la Biblia nos habla del Hebreo, el cual se perdió, fruto de la confusión de lenguas en Babel, en donde se generaron esos diferentes dialectos que se difundieron con los hijos de Sem, quizá por ello la palabra hebreo traduce: (עבר, heber) cruce, al otro lado.

Algunos estudiosos se cuestionan al respecto de por qué nuestro Señor Jesucristo usaba más el arameo como idioma, que el hebreo, aduciendo que Él como (rav, רַב), maestro de la Palabra, intentaba que los no Judíos conocieran de esta, propuesta que finalmente lo llevó a delegar a sus discípulos el ir al mundo a predicar el evangelio a todas las lenguas, lo que de alguna manera como creyentes nos habla de esa necesidad de un solo lenguaje, que desde su propuesta tradujo como, el del amor.

Ahora nosotros como seguidores de Él debemos hablar a través de ese idioma universal, que se traduce en fraternidad y servicio, dando frutos a través de Su Espíritu, siguiendo así los pasos de nuestro maestro. Perspectiva que no debemos perder de vista y que se deduce al estudiar la letra yud (י) original, que como sufijo de posesión significa mí y que nos lleva a verle a Él como nuestro rabino (רַבִּי, maestro). Título que fue usado por los judíos en la antigüedad para dirigirse a una persona de gran autoridad e importancia.

Aunque para nuestras traducciones ha predominado el idioma latín o italiano de los romanos o incluso el griego, está claro que han sido los judíos incluso como una minoría, los que han perpetuado la Palabra, en un lenguaje que se ha confundido producto de nuestra desobediencia, lo cual nos incita a buscar su guía, contexto que además nos demuestra que mientras sigamos alejados tras nuestros saberes (יוֹדֵעַ, yodea) con lenguas limitantes y finitas nos quedara muy complicado comprender el idioma infinito e ilimitado de nuestro Padre y más las verdades de su Palabra. 

Finees, nos llama a ser fieles (אָמַן – Aman), para que nuestras expresiones sean permanentemente de Amor, tanto que incluso no necesiten de ser traducidas a un idioma especifico o concreto, ni de interpretaciones sesgadas, sino que como acto comunicacional nos acerquemos a esos otros, nuestros próximos posibilitándonos el comprendernos como partes integrales que somos de esta Creación, de la cual nos hemos separado por nuestros egoísmos, esos que nos llenan de resentimientos y percepciones equivocadas incluso al respecto del verdadero significado de nuestras palabras cotidianas, siendo necesario que nos enfoquemos en transformar esos nuestros lenguajes vulgares.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 13:1, “Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido”.

Oremos para que no nos falte el amor y nos expresemos a diario a través de él.

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