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Mi Parashà – Gènesis 11:22

El número 30 (asociado con sheloshim shanah) “שְׁלֹשִׁים שָׁנָה” (Sheloshim shanah), tiene un valor gemátrico de 670 (ש=300, ל=30, ש=300, י=10, ם=30), mientras que shanah (שָׁנָה) tiene un valor gemátrico de 355 (ש=300, נ=50, ה=5), y representa madurez y preparación espiritual. Serug alcanzó esta madurez a los treinta años, momento en el cual estaba preparado para asumir la responsabilidad de transmitir el legado espiritual que había recibido de sus antepasados.

El nombre Najor (264) indica que este proceso de transmisión espiritual continuaría con él. Najor es una figura clave en el linaje que culminará con Abraham, lo que resalta la importancia de cada generación en la preservación y expansión del conocimiento divino. Cada eslabón en esta cadena es fundamental para asegurar que el legado espiritual siga vivo y florezca.

“נָחוֹר” (Najor), con un valor gemátrico de 264 (נ=50, ח=8, ו=6, ר=200), nos habla de esa línea consanguínea que conduce a Abraham. El número 264 refuerza la idea de continuidad y conexión con lo divino, siendo Najor un eslabón crucial en la cadena de transmisión del legado espiritual que culminará en la figura de Abraham, el patriarca de las naciones.

La continuidad del linaje espiritual depende de la capacidad de cada generación para preservar y expandir la sabiduría divina, y Serug cumplió con su responsabilidad al engendrar a Najor, asegurando que el legado espiritual que había recibido continuara a través de él. Es indispensable buscar nuestra madurez espiritual y actuar desde un lugar de propósito para cumplir con esta misión espiritual.

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