
Mi Kabbala – Sivan 17, 5785 – Sábado 14 de junio del 2025.
¿Corazón?
El Texto de Textos nos revela en Jeremías 10:10, “Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras”.
En hebreo, la palabra corazón es lev (לב) que se escribe con las letras, lamed y bet, las cuales se leen como dos lamed, debido a que la letra bet, segunda letra del alfabeto, equivale numéricamente a la cifra dos, se conectada simbólicamente dibujándose cara a cara, así al dar la vuelta a la segunda lamed, este signo se enfrenta a la primera formando la imagen de ese Corazón, Judío diferente al que históricamente nos enseñan, este parece más una vasija que nos revela una parte completamente nueva de nuestro ser en donde la letra lamed al ser la más alta de las letras nos reorienta hacia el cielo.
Es el corazón es el órgano a través del cual podemos ascender, quebrando nuestras fronteras físicas denotándonos ese nuestro potencial espiritual el cual nos hace conscientes de nuestra esencia, por ello lamed (ל) como signo nos propone el que aprendamos para que luego enseñemos a nuestras nuevas generaciones de ese concepto que se entrelaza gracias a nuestra dimensión divina, para la cual todo se interrelaciona, llamado a convertirnos en receptores en donde hasta nuestros sentimientos más mundanos se deben trasformar al recibir de Su luz, la cual debemos irradiar; llamado a dar (נְתַן, nethan).
Lamed, al quebrarse en otras tres letras desde su parte superior, como una yod (י) la más pequeña de las letras hebreas y que representa la cabeza, nos invita a amar también desde la mente: intelecto, que afecta a la vez nuestro ser por lo que el llamado integral implica ser honorables (yashar-lev), sinceros, para que lev (va-lev) llene nuestras vivencias de esa fraternidad y servicio que deben iluminar nuestros entornos hasta unirnos al Creador. Doble corazón que nos llena de valentía (amitz-lev), para lograr superar todas esas obstinaciones (kashe-lev) egocéntricas que nos dominan y llenan de arrogancia (gevah-lev), dureza de corazón que eleva solo nuestro ego, pero aleja nuestra alma.
La Biblia como manual de vida y guía para nuestras diaria interrelaciones, nos motiva constantemente a mantener nuestro corazón dispuesto, gracias a ese fluir que como vinculo perfecto nos presenta un modelo inerrelacional que tiene como ejemplo el corazón del Rey David, דָּוִיד, quien nos denota la importancia de mantener nuestra confianza plena en Él tanto que podemos enfrentar a esos Goliat aparentemente poderosos, que solo están allí para que no dudemos para que aun cometiendo errores nos mantengamos firmes en nuestra fe, abiertos, atendiendo todas esas señales de vida que a través de SU palabra se nos dan para que podamos mantenernos cerca de Él.
Desde esa mirada, Elul gracias a alef (א) es otra letra que trazada a través de lamed nos llama a reconectarnos con Su obra: vav, manteniéndonos en esa perspectiva de atender los latidos de nuestro corazón, el cual nos habla de un verdadero amor, el del Creador, el mismo que implica una totalidad de conexión, símbolo del por qué fuimos creados pero a la vez de qué es lo que debemos lograr, siendo ese fluir el mecanismo perfecto para mantenernos vinculados con la divinidad, ya que en nuestro ADN se plasman las enseñas que al final encajan con el principio rector de todo: unirnos al Creador.
El Texto de Textos nos revela en Mateo 6:21, “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.
Oremos para lograr un corazón conforme a los mandatos del Creador.



