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Mi Kabbala – Sivan 18, 5786 – Miércoles 3 de junio del 2026

¿Alabar?

El Texto de Textos nos revela en Amos 5:4, “pero así dice el Creador a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis”.

Históricamente se nos invita a usar nuestro lenguaje para crear y recrearnos fraternal y servicialmente con este don que nos otorgó nuestro Creador al hacernos a su imagen y semejanza, es por ello que, el mismo Rey David nos llama a adorarle con Salmos (תְּהִילִים, Tehilim), expresándole así nuestro respeto y amor, por todo lo que Él significa. Nos dio la vida y a través de ella, de todo aquello que al degustarla podemos experimentar, razón de peso para usar nuestro lenguaje y agradecerle, lo que significa aceptar que todo ha sido otorgado por su gracia, ya que todo lo creó para nosotros.

Su Palabra nos invita a bien decir de todo lo creado, incluso aquellos versículos Bíblicos que consideramos desdicen de esa visión, la misma que esta allí para recordarnos como algunos ancestros han sufrido las consecuencias de no entender lo que significa el recrearnos en Su obra. Es por ello que debemos usar nuestra boca para acercarnos más a Él, motivando así nuestras interacciones, al aferrarnos al buen uso de esta herramienta de vida a través de la cual le damos o no sentido a nuestras  coexistencias, haciéndonos por ende, conscientes de su misericordia, amparo y refugio (מִשְׂגָּב, misggáb).

Gracias a la sapiencia de los Salmos podemos encontrar expresiones para emular, emociones para encontrar nuestra paz y comportamientos nobles que nos llaman a servir, así como acciones que constituyan en su conjunto un canal de conexión entre nosotros y nuestro Creador. Vinculo a través del cual se revela para nuestro día a día una energía específica desde lo Alto, la cual según se dice; es inherente a cada Salmo, ya que es propia de Él. Para obtener el efecto deseado algunos sabios recomiendan al releer cada Salmo, que la persona sea consciente de la sinceridad y devoción puestas de manifiesto en el, lo cual es determinante para esa reconexión (מַחְבִּיר, majbir).

Alabanzas que nos deben integrar a la Voluntad divina, esa que nos sostiene cuando caemos y que nos presenta por ende una propuesta de vida en donde Su palabra es nuestro mejor apoyo. Perspectiva que hace que el misterio de nuestra caída y pecado como especie cobre otro sentido, pues gracias a ella, Él como sostén imprescindible, se humanó, para que ese pecado o separación tuviera otra finalidad, diferente, al desprecio que merecíamos (נָאַץ, naats) lo cual solo sirve para recordarnos la importancia de arrepentirnos.

Asaf (אָסָף), como recolector de algunos de estas reflexiones sapienciales, nos llama a que apoyemos nuestras oraciones con estas alabanzas, que nos permiten entender además que la finalidad que perseguimos en este proceso de vida; es la de integrarnos al Creador y que para ello, contamos con un intermediario del cual nos habló nuestro Señor Jesucristo: el Espíritu Santo, intercesor, a través del cual podemos fácilmente reconectarnos, tanto con todas esas enseñanzas sapienciales como con el mismo Creador y su Luz. 

El Texto de Textos nos revela en Efesios 1:3, “Bendito sea el Creador y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo”.

Oremos alabando a cada instante a nuestro Creador.

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