
Mi Kabbala – Siván 24, 5785 – Sábado 21 de junio del 2025
¿Traducimos?
El Texto de Textos nos revela en II de Reyes 1:8, “Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, u golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y otro lado, y pasaron ambos por lo seco”.
Todo lo que existe nos habla del Creador, sin embargo no reconocemos esas señales por andar distraídos en alucinaciones, en modas (No Tankón), las mismas que convertimos en costumbres, esas que cual acrósticos contienen también en esencia sus revelaciones en pro que con esos indicios podamos recomponer nuestro lenguaje, es por ello que quienes hablan de la Temurah (תְּמוּרָה) aseguran que, gracias a esa práctica de sustituir una letra por otra o por un número, alcanzando nuevas combinaciones lingüísticas podemos descifrar nuevos significados para interpretar mejor los textos sagrados.
La tora esta llena de códigos ocultos que nos llaman a buscar en cada una de sus letras y versículos esos tejidos (Tzirufim) simbólicos que a través de esos signos lingüísticos nos proyectan nuevos imaginarios (צִיר, tsir), los mismos que nos entregan a través de dicha narración divina una nueva iluminación para nuestro oscuro entendimiento que sesgado por nuestro limitado, confuso y finito lenguaje no logra atender las revelaciones dadas en Su palabra, la cual nos reitera que todo lo que existe se creó para que coexistiéramos armónicamente logrando para ello coordinar nuestro libre albedrio.
Son más que signos (אות), son señales que nos guían de retorno a nuestra morada celestial, lo que implica atender Sus mensajes que aunque se perciben como ocultos, nos llaman a enfocarnos en esas chispas de luz y no en nuestras búsquedas egoístas, por lo que aunque en ocasiones nos parezca un poco complejo asimilar lo por Él planeado, se hace preciso que prioricemos esas fuentes de estudio y nos concentremos más en su Palabra, la misma que cual acrósticos está plagada de revelaciones, disfrazadas de signos lingüísticos que con sus señales redundan en invitarnos a amarnos y a sabernos parte de Su obra.
No se trata entonces de convertirnos en expertos en esas u otras decodificaciones pero si el permitirnos que cada una de las letras, sus versículos y enseñanzas nos sirvan con todas sus codificaciones para comunicamos a diario primero con nosotros, con los otros y lógicamente con Él, proyectando nuevos imaginarios alineados más a lo celestial y así podamos acceder a Su guía a través del Espíritu Santo quien nos dará los insumos para que en una nueva relectura podamos ir entendiendo lo por Él expresado a través de estas combinaciones sígnicas, horizontales, verticales o diagonales que nos hablan más que del pecado (אָשָׁם asham), de arrepentimiento y amor.
Como creyentes todas las emanaciones de nuestro Creador están a nuestro alcance gracias a nuestro Señor Jesucristo, quien aunque nos hablaba en parábolas (מָשָׁל, mashal), lo hacía para que confiáramos más allá de nuestra razón, la misma que también puede acercarnos a Élal reconocer que solo necesitamos de esa fe para reencontrarnos con Él a través de esta Su obra, visión que va más allá de conceptos de tiempo y espacio, como a la vez de nuestros límites y decodificaciones finitas lingüísticas que también nos incita a amar al Creador por sobre todas las cosas y a nuestros próximos como a nosotros mismos.
El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 10:32, “no seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia del Creador, 33 como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos”.
Oremos para que cada letra nos de luces de su guía.



