
Mi Kabbala – Tamuz 26 – Sábado 11 de julio del 2026
¿Esposo?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 2:24, “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.
En español el concepto de esposo, marido o cónyuge tiene diferentes significados, por lo que los creyentes deberíamos homologarlo a hogar, de lo contrario podemos quedarnos con significantes que reproducen relaciones desiguales, las mismas que históricamente han desequilibrado nuestras interacciones, esas que ven el esposo (baʻal, בַּעַל), como una especie de dueño o señor. Ser que espera una especie de poder absoluto, que poco tiene que ver con la visión celestial en donde se prioriza la complementariedad que es lógica en toda la Creación y la cual nos vincula a través de ese vínculo perfecto que es el amor.
Todo depende de la interpretación que le damos a algunas expresiones, razón de peso para que mantengamos confundidos especialmente cuando se trata de identificarnos con un rol, llegando al punto de desdibujar esa relación marital que nos llama es a entender que el hombre (ish, אִישׁ) y la mujer deben convertirse en una sola carne, propuesta neutral a la hora de atender esos mandatos del Creador y que nos incita a conformar un hogar, núcleo social que desdice de esa visión machista en donde dejamos que sean algunos actos inconscientes los que cogobiernen nuestras acciones fraternales.
El entendernos como compañeros accesibles y cercanos implica, entre otras cosas, la consolidación de una relación estable e idónea, en la que ambas partes se complementan y trabajan cotidianamente en la concreción de una familia y la crianza de unos hijos, por ello José (יוֹסֵף) es el modelo a seguir, no solo para con María sino también con nuestro Señor Jesucristo. De allí la importancia de como él ser guiados por el Espíritu del Creador, para acogernos a todas esas recomendaciones que nos llaman a ser sus siervos. Compartiendo su visión paternal en esa pequeña ciudad agrícola de Galilea: Nazaret, en cumplimiento de una profecía, que nos llama como nazareos, a dedicarle nuestras vidas.
Concepto de Nazareo que nos propone una mejorada connotación, al ver en esa rama, “netzer” (נֵצֶר), raíz de la palabra Nazaret (נָצְרַת), más que el voto nazareo, la posibilidad de dedicarnos a nuestro Señor Jesucristo, nuestro Netzer mesiánico. Ser que es nuestro Árbol de vida y que como sus olivos nos incita a renacer a cada instante gracias a que pendemos de esa rama de esperanza, tal y como lo expresó el profeta Isaías. Criterios que llevados a una interpretación mas espiritual nos dictan que somos la novia de ese esposo: su iglesia. Tal como lo explica el Cantar de los Cantares. Familia que sopesa todo en esa sola Fe. Partes integrales de su raíz y de toda Su creación.
Como hermandad y parte de las tribus de Israel, “Shévet” (שֵׁבֶט), provenimos de esa misma rama, por lo tanto, la mejor traducción que podemos seguir haciendo a estas expresiones bíblicas tiene que ver con dejarnos guiar por las enseñanzas de nuestro Mesías, trabajando a diario de consolidar hogares en donde como esposos trabajemos juntos por esa familia imitando a nuestro Creador. Hijos, que deben dedicar todos sus dones y esfuerzos para cumplir con Su voluntad, expresada en sus mandatos y preceptos, lo cual nos garantizará una vida armónica, sabiéndonos siempre partes integrales de esta Creación.
El Texto de Textos nos revela en Efesios 5:25, “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella”.
Oremos porque como esposos trabajemos para vivir como la familia de Cristo.



