Back

Mi Kabbala – Tevet 23, 5786 – Lunes 12 de enero del 2026.

¿Repasamos?

El Texto de Textos nos revela en Isaías 41:29, “He aquí, todos ellos son falsos; sus obras inútiles, viento y vacuidad sus imágenes fundidas”.

Él nos creó con Su palabra y nos permite recrearnos en ella, por lo que el sabio uso del lenguaje debe proporcionarnos ese manantial de reposo que es Su guía (מְנַתֵּב, menatev) sin embargo, al no tomar estas expresiones de la fuente de agua viva, nos alejamos de todo lo sano, bueno, grato, servicial y fraternal que a través de ella se nos ofrece, debiendo recrearnos en nuestros entornos con otros signos y símbolos lingüísticos confusos, obviando así Sus señales, quedándonos en imaginarios alucinantes que nos desorientan hacia direcciones incorrectas e incoherentes que solo hacen que nos desconozcamos.

Atender esas luces inspiradoras hechas sonidos de vida a través de Su palabra, nos lleva a comprender por ejemplo, que el séptimo día es mucho más que una motivación de reposo de acuerdo a lo expresado por nuestro Creador, ya que es una invitación a ser más conscientes de lo que somos y del lugar que ocupamos en este mundo, por ello, zayin (ז) como séptima letra del alfabeto Hebreo, nos simboliza ese descanso sabatino, espacio para conocerle y reconocernos como hijos Suyos, integrándonos a Él a través de Su obra, para ya no dedicarle un rato o unos días sino toda nuestra existencia.

El signo lingüístico zayin, que representa ese descanso (manoah, מָנ֫וֹחַ) nos da además el discernimiento para que nuestro libre albedrio se acoja a Su voluntad, recreándonos en sus propósitos a través de sus preceptos, logrando así que nuestras acciones estén acordes con nuestras responsabilidades como Sus hijos, esas que cogobiernan nuestra conciencia gracias a esos destellos o chispas de luz de su Palabra, la cual a través de sus naturales intercambios nos proyectan el camino correcto a tomar, en pro de mantenernos enfocados en ese plan divino: rumbo a nuestra morada celestial para finalmente descansar a Su lado.

En hebreo bíblico (zayin, זין) significa además espada, lo que hace que esa señal lingüística nos revele esa necesidad de alimentarnos de Él, siendo ese séptimo día en donde debemos recurrir más a Su Palabra, la cual nos alimenta y alienta, pero a la vez corta con ese pecado al tomar esas chispas de ideas que nos arrojan estas y otras letras originales, que como signos semánticos iluminan y reorientan nuestro entendimiento ayudándonos a romper esas cadenas imaginarias egoístas que nos esclavizan a una visión de vida de la que debemos liberarnos para poder retornar a Su lado,

Aman (אָמַן) el gran enemigo de los Judíos en los tiempos de Ester, nos entrega la idea de la importancia de serle fieles para superar esos estímulos emocionales egoístas que simplemente están allí para llamarnos la atención y que podamos entender todo lo que significa en ese día a día, el buen uso de nuestro lenguaje, ya que al ser a imagen y semejanza del Creador, este nos da la posibilidad de crear y de recrearnos en dichas imágenes sonoras divinas, tomando de esa Su Luz para que a diario se nos revelen sus manifestaciones y propósitos, plan ideal que nos lleva a retornar como hijos del Creador a Su lado, obedeciéndole y siéndole útiles a Su obra.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 8:25, “y Él les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?”

Oremos para que cada palabra nos recuerde Sus propósitos.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *