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Mi Parashá – Génesis 19:2

En Génesis 18, tres “anashim” (hombres/ángeles) visitan a Abraham y luego solo dos ángeles llegan a Sodoma para visitar a Lot. Ello debido a que cada ángel tiene una misión específica. Según los sabios (Rashi y el Zohar), los ángeles no pueden hacer más de una misión a la vez:

Ángel 1: Venía a anunciar el nacimiento de Isaac (→ sólo esta misión).

Ángel 2: Venía a destruir Sodoma.

Ángel 3: Venía a salvar a Lot.

Una vez que Abraham recibe la noticia del hijo, el ángel mensajero ya cumplió su tarea y no necesita ir a Sodoma. Por eso, solo dos ángeles van a Sodoma: el destructor y el salvador.

מַלְאָךְ (malaj) = “ángel” tiene valor 91 (מ=40, ל=30, א=1, ך=20).

Interesantemente: 91 = 26 (YHVH) + 65 (Adonai). Esto simboliza la unión entre lo divino oculto y lo manifiesto, entre la misericordia (YHVH) y la soberanía (Adonai). Los ángeles son expresiones de esa unidad divina funcionando en el mundo físico.

Tres ángeles representarían: Misericordia (Jésed). Juicio (Guevurá). Equilibrio o Belleza (Tiféret). Al llegar solo dos a Sodoma, se nos muestra que la misericordia (el anuncio del hijo) ya fue completada; ahora se trata del juicio (destrucción) y de una última chispa de misericordia (salvar a Lot).

Todo mensajero tiene una misión única. Así como los ángeles cumplen una sola misión, cada persona tiene su propia tarea única en el mundo. No podemos (ni debemos) intentar hacer todo. “Haz tu parte, no la de otro.”

Dios actúa con justicia y compasión. El hecho de que uno de los ángeles va a destruir y el otro a salvar enseña que incluso en los momentos más oscuros, la compasión divina nunca desaparece por completo.

El poder del hogar. Los tres ángeles llegan a Abraham, el padre de la hospitalidad, y luego a Lot, que también muestra hospitalidad. La presencia divina llega donde hay apertura y generosidad, enseñándonos la importancia de nuestras casas como espacios sagrados.

La expresión אֲדֹנָי (Adonai), que se refiere a “señores” o “mi Señor”, puede tener una connotación de reconocimiento de lo divino en las figuras a las que se dirige Lot. En gematría, la suma de sus letras tiene implicaciones de autoridad y reverencia divina. La palabra בַּיִת (beit), “casa”, en cábala representa un refugio espiritual, un lugar donde se encuentra la presencia divina.

Lot ofrece su casa como un espacio sagrado y protegido, lo cual simboliza la búsqueda de refugio interior y la conexión con lo divino en momentos de adversidad. La expresión רַחֲצוּ (rechatzu), además de la acción física de lavar, en cábala se interpreta como la purificación de los pasos. Esto es un llamado a limpiar el camino recorrido en la vida, tanto física como espiritualmente.

En esta línea de análisis, la gematría de palabras como רְחוֹב (rechov), que significa “calle” y se menciona al final del versículo, puede conectarse con la idea de lo público, lo exterior, frente al refugio íntimo y sagrado que representa la casa. Esto refleja una elección espiritual sobre dónde encontrar protección y guía: en la conexión interna y personal con lo divino, o bien en la exposición a lo externo, caótico o desordenado.

Finalmente, desde el punto de vista de aplicación en nuestras vidas, este versículo y sus análisis nos invitan a reflexionar sobre el balance entre lo exterior y lo interior, y cómo buscamos protección o guía en nuestras decisiones diarias.

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