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Mi Kabbala – Tevet 24, 5786 – Martes 13 de enero del 2026

¿Gigantes?

El Texto de Textos nos revela en Números 13:33, “Vimos allí también a los gigantes, los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes; y a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos”.

Aunque el concepto de grandeza (Gadol, גָּדוֹל) del Creador, lo entendemos como un modelo de superioridad, lo cierto es que deberíamos visionarlo al ser semejantes a Él, como una motivación a superar desafíos, logrando que con esa Su fuerza ningún conflicto pueda derrotarnos, como nos acontece regularmente, no solo por no confiar en Él, sino por desconocernos como hijos, perspectiva que nos recuerda además que aunque en esta tierra han existido algunos gigantes producto de esa desobediencia humana, estos lo son realmente de apariencias, ya que el único grande es Él y Su fuerza.

Las referencias Bíblicas al respecto de algunos gigantes como Goliat o los que después del diluvio, como ángeles caídos (nefilim, נפילים) se tomaron la tierra, solo nos llaman a no distraernos como los diez espías que fueron enviados junto a Josué y Caleb a explorar los terrenos prometidos a su pueblo, quienes volvieron con un informe negativo que además de desanimar a los que debían de pelear contra ellos, aterrorizó a todos, desconociendo que el único ser al que debemos temerle obedientemente, es al Creador.

Los Hijos de Anac (ענק) cual dinosaurios, solamente nos reconfirman como a Josué y al mismo Caleb, que aunque hay una realidad engañosa, ella solo debe llevarnos a desafiar a estos u otros gigantes a través de la fe, la cual no desmiente la información sobre esos y otros conflictos posibles, pero si nos anima a no tener miedo y a fortalecer nuestra confianza en el Creador, quien a diario nos denota con suficiencia que no hay nada más grande que Él, pero que para poder disfrutar de todo lo que nos ofrece debemos aceptar Su guía y los desafíos que ella nos ofrece.

No perdamos de vista nunca ese concepto hermoso que como creyentes nos lleva a nuevos contextos en donde podemos comprender que así como la sombra (צֵל, tsel) de esos gigantes desaparece, una vez nos iluminemos con la Luz del Creador, dichas alucinaciones, también se desvanecerán nuestros enormes dilemas, gracias a reconocer que el Creador está con nosotros, lo cual como metáfora lleva implícita la visión de comprender que muchos de nuestros grandes problemas son solo ilusiones erradas y perspectivas engañosas de una realidad oscura, que necesita de la Luz del Creador para aclarar todo.

Caleb (כלב) con su fidelidad, nos denota que frente a algunos inconvenientes no hay que hablar de lo enorme del problema, sino mejor darnos cuenta que debemos enfocarnos en que tenemos un Padre celestial infinitamente más grande que todo, dueño del universo, lo que implica que esos gigantes conflictos que nos atormentan no son más que fantasmas a los que no debemos temerles, ya que están allí solamente para incrementar nuestra confianza en el Creador y para comprender que el mundo de las sombras existirá solo hasta que llegue la Luz del Creador pues con ella aclaramos nuestros nuevos pasos.

El Texto de Textos nos revela en II de Tesalonicenses 1:3, “Siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe aumenta grandemente, y el amor de cada uno de vosotros hacia los demás abunda más y más.

Oremos para que a diario nuestra fe se agigante.

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