
Mi Kabbala – Tevet 26, 5785 – Sábado 25 de enero del 2025
¿Pactos?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 17:10, “este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros”.
Un pacto, בְּרִית berít, en términos sencillos es un acuerdo entre dos personas que voluntaria y responsablemente están dispuestos a cumplirlo y aunque los seres humanos regularmente preferimos que se nos impongan leyes y normas en vez que se nos expongan acuerdos consensuados en donde consolidemos nuestras relaciones, lo cierto es que estamos llamados a vivir en armonía y a colocar lo mejor de nosotros para alcanzar esos objetivos comunes de bienestar que le dan una razón de ser a nuestra voluntad necesitado eso si de un guían para que no nos salgamos de los propósitos por los que existimos.
El Creador estableció un pacto con nosotros, el cual refrendo con el pueblo judío a través del órgano sexual masculino, al circuncidarlo, acuerdo, que algunos explican desde la lógica que es allí en donde se encuentra el poder de iniciar una nueva vida, procreación que sólo puede llevarse a cabo a través de la unión sexual, siendo entonces el género femenino socio y principal aportante en la formación de ese nuevo ser, lo que significa que ese pacto tiene que ver con el matrimonio, Kidushín, מסכת, y la familia como fundamento para poder conocernos y reconocernos como sus hijos.
Vinculo del que se deriva el amor, el cual está en nuestra genética, información en donde los padres entregan ese legado para que un nuevo ser se haga luz, vida, proceso que implica además toda una formación, orientación que parte de un lenguaje que es en el fondo el instrumento para comunicarnos con nosotros y el Creador, para lo cual Su Palabra contiene mandatos, preceptos y ese pacto, mohel, מוֹהֵל, que moldea nuestras interacciones interrelaciones pero sobre todas nuestras decisiones, dándole así una razón de ser, un sentido a nuestras coexistencias.
El brit, milá, o pacto de la circuncisión בְּרִית מִילָה, más allá de ser un acto de aspecto físico denota realmente un compromiso de aceptar la voluntad superior tal y como nos lo enseño nuestro patriarca Abraham, proceso a través del cual a los varones que nacen con una cobertura de piel sobre el glande, orlá, en la punta del órgano sexual masculino, la cual es superflua, se les quita esta, denotando con esa simbología que ese ser estará dispuesto a coordinar su propia voluntad en pro de ser guiados por el Creador quien al hacernos a Su imagen y semejanza conoce nuestras debilidades pero también nuestras fortalezas.
Con Noe, Noah נֹחַ, el que da consuelo, se realizó otro tipo de pacto en el cual los seres humanos deberíamos obedecerle y Él no volvería a inundarnos, lo cual no desdice de la circuncisión, sino que nos llama a que de corazón nos entreguemos al Creador y sus mandatos convirtiendo estos en verdaderos pactos para nuestros días a través de los cuales le obedecemos, dejando de retroalimentamos del conocimiento del bien y del mal, acciones que solo nos distancian más de Él y de su obra salvadora, esa que pretende reincorporarnos a la dimensión de la santidad, y para ello solo debemos beber de esa su fuente de vida, la que nos aleja incluso de la muerte.
El Texto de Textos nos revela en Filipenses 3:3, “porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos al Creador y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne”.
Oremos para respetar los pactos diarios que Él nos propone como creyentes.



