
Mi Kabbala – Tevet 5, 5786 – Jueves 25 de diciembre del 2025
¿Positivos?
El Texto de Textos nos revela en Nahúm 1:7, “Bueno es el Creador, una fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en Él se refugian”.
El concepto de Naturaleza (téva,טבע) nos habla de un todo, sin embargo no interpretamos en ello lo oculto, lo hundido, incluso lo que no percibimos, lo que no comprendemos y que suponemos inexistente por no hacer parte de este sueño terrenal que confundimos con la verdadera vida, lógica, que nos ingresa a otra realidad ilusoria, necesitando por ende de otra actitud, una más propositiva hacia esa vida eterna en donde somos parte de Su Luz, fuente que aclara nuestra conciencia integrándonos realmente a todo lo creado y gracias a ello es que se nos quita esa ceguera que no nos posibilita apreciarle.
De lo contrario ese Velo (mitpachat, מטפחת) cual pañuelo, en vez de cubrir nuestro pecado nos impedirá el reconocernos, maldiciendo por las leyes de la naturaleza, las mismas que nos denotan que la Creación está bajo el control y manejo de nuestro Padre Celestial, siendo nuestra única labor el asumir el hermoso reto de aportar fluyendo con todo lo que acontece a nuestro alrededor, desde una manera más alegre, enriquecedora y grata, ayudando a quienes fungen de próximos para que piensen, hablen y actúen de la misma forma, entendiendo que ello construye una visión de vida que nos ayudará en todo momento a salir avante, obviando así esas quejas y reclamos que tanto predominan.
El engaño de estar alejados del Creador, nos mantiene en nuestra cueva mental escondidos (Lehastir, הֻסְתַּר) de Él, confundidos en lo oculto y sus misterios, prolongando ritos, mitos y creencias que nos distancian de nosotros mismos y de reconocernos como esos hijos que degustan de lo creado, al compartir de lo mejor que tenemos como próximos, irradiando esa Luz, que por nuestras alucinaciones egocéntricas absurdas no logramos vislumbrar, al punto, que nos negamos a alinearnos con esos destellos que vibran incluso dentro de nosotros gracias a Su palabra.
Llamado a sentarnos (Ioshev, יושב) a aclarar (Ieshev, ישב) nuestras mentes ocultas para llenar nuestros desconocimientos con otras respuestas, unas distintas a las que alimentan nuestro limitado lenguaje, asimilando para ello que Él nos guía y que por ende, son muchísimas más las cosas por las cuales debemos agradecer y por el contrario, menos o escasas aquellas por las que podríamos quejarnos, las cuales regularmente corresponden a expectativas que poco o nada tienen que ver con una realidad subjetiva, que aunque probablemente no coincide con esos anhelos e ilusiones, si contiene esa Su guía.
Confiar en Él es aceptar entonces que lo secreto (sod, סוד) cual si fueran elementos hundidos en el agua, se encuentra en toda su totalidad en nosotros, pero como no podemos apreciarle, le desconocemos, visionándonos hundidos, obviando esas señales o manifestaciones divinas a las que solo podemos acceder gracias a fluir con Su sabiduría, la cual nos reorienta para que no sean nuestras ignorancias las que nos hagan suponer que las cosas acontecen por si solas, cuando debemos aceptar que Él está en todo y en todos, lo que nos llama a ser positivos, aceptando que Él quiere nuestro bienestar, para lo cual debemos dejarnos guiar por Su Santo Espíritu.
El Texto de Textos nos revela en I de Juan 5:14, “Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye”.
Oremos para que le veamos en lo oculto de la naturaleza.



