
Mi Parashá – Génesis 18:17
Este versículo refleja un momento clave en la relación entre el Creador y Abraham, ya que el Creador reflexiona sobre si debe compartir con Abraham el plan de destruir Sodoma y Gomorra: “¿Ocultaré yo a Abraham lo que estoy por hacer?” (ha-mechaseh ani me-Avraham asher ani oseh?). En la Cábala, el acto de ocultar (mechaseh) y revelar está estrechamente vinculado con los conceptos de Biná (entendimiento) y Jojmá (sabiduría).
El Creador, al preguntarse si debe ocultar o revelar, está reflexionando sobre la naturaleza de la relación entre lo divino y lo humano. Abraham, quien representa la sefirá Jesed (misericordia), está a punto de recibir una revelación divina que está conectada con el juicio (Guevurá) que se llevará a cabo sobre Sodoma. En este versículo, Abraham es elevado a un papel de intermediario entre el Creador y la humanidad.
El Creador decide no ocultar su plan a Abraham, lo que simboliza que Abraham ha alcanzado un nivel de conciencia espiritual que le permite participar en los procesos divinos. En la Cábala, este momento es visto como una señal de la capacidad humana para interactuar con lo divino y para recibir revelaciones cuando se está espiritualmente preparado.
El valor gemátrico de “ocultar” (mechaseh, 65) está conectado con el nombre divino Adonai, que también tiene un valor de 65. Esto refuerza la idea de que el acto de ocultar o revelar está bajo el control divino, y que el Creador decide cuándo y cómo revelar Su voluntad. El número 65 también sugiere que la decisión del Creador de compartir o no información está alineada con su misericordia y sabiduría.
El valor de “Abraham” (248) es significativo porque en la tradición judía el número 248 corresponde al número de preceptos positivos de la Torá y está relacionado con la estructura del cuerpo humano (248 partes). Esto refuerza la idea de que Abraham, como ser humano, está en sintonía con la voluntad divina y es un canal para la revelación de la sabiduría divina.
El valor de “hacer” (oseh, 375) nos indica la capacidad de acción divina. En la Cábala, la acción está asociada con la manifestación del juicio y la corrección. El número 375 también sugiere un proceso de creación y cambio, lo que indica que la revelación de Dios a Abraham está relacionada con el proceso divino de hacer justicia en el mundo.
Este versículo nos enseña sobre la relación entre lo divino y lo humano. La gematría del versículo refuerza esta enseñanza al mostrar que el acto de ocultar o revelar está bajo el control divino, y que Abraham, con su valor de 248, está conectado con la manifestación de la voluntad divina en el mundo. La acción de “hacer” (oseh) está relacionada con la capacidad de Dios para intervenir en el mundo, y este momento es crucial para comprender el equilibrio entre juicio y misericordia.
Este versículo nos invita a profundizar en nuestra propia relación con lo divino, recordándonos que, a través de la preparación espiritual y la alineación con las fuerzas de misericordia y justicia, podemos ser receptores de revelaciones divinas y participar en los procesos de creación y corrección en el mundo.



