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Mi Parashá – Génesis 12:3

La promesa que Dios hace a Abraham de que “en ti serán benditas todas las familias de la tierra” tiene una implicación espiritual profunda, ya que representa cómo él es ese canal a través del cual fluirá la misericordia divina. Es una bendición para toda la humanidad que refuerza la noción de que, a través de la unión y la conexión con la fuente divina, la humanidad puede alcanzar la armonía global.

Esta promesa, en la que se asegura que no solo él, sino también todos los que lo bendigan recibirán bendición, mientras que aquellos que lo maldigan serán maldecidos, confirma que a través de él y su descendencia, todas las familias de la tierra serán bendecidas. ואברכה (Va’avarekhah), cuyo valor gemátrico es 228 (ו = 6, א = 1, ב = 2, ר = 200, כ = 20, ה = 5), representa una combinación de fuerza y armonía divinas.

La raíz “ברך” (baraj, bendecir) está relacionada con la idea de “abundancia” y “prosperidad”, lo que sugiere que la bendición del Creador a Abraham es expansiva y toca múltiples aspectos de la vida. El concepto de “los que te bendigan”, מבָרְכֶיךָ (Mevar’khekha), cuyo valor gemátrico es 328 (מ = 40, ב = 2, ר = 200, כ = 20, י = 10, ך = 20), al compartir la misma raíz “ברך” (baraj), refuerza la reciprocidad divina de las bendiciones, lo que implica que aquellos que contribuyen al bienestar de Abraham estarán alineados con el flujo divino de bendiciones.

Por el contrario, “los que te maldigan”, ומקללך (Umekallelkha), cuyo valor gemátrico es 256 (ו = 6, מ = 40, ק = 100, ל = 30, ל = 30, ך = 20), nos recuerda a través de la palabra “מקלל” (mekallel), que proviene de la raíz “קלל” (“maldecir” o “tratar con desprecio”), que aquellos que emiten maldiciones se alejan de la armonía divina y atraen consecuencias negativas.

Es importante entender que las bendiciones y las maldiciones no son solo palabras, sino actos que poseen una energía profunda que afecta el universo. Expresar palabras de bendición se alinea con la creación y el flujo divino, mientras que las maldiciones cortan esa armonía y traen caos.

La promesa de “serán benditas”, ונברכו (Venivrekhu), cuyo valor gemátrico es 358 (ו = 6, נ = 50, ב = 2, ר = 200, כ = 20, ו = 6), tiene el mismo valor numérico que la palabra “משיח” (Mashíaj – Mesías), lo que nos recuerda que la bendición para el mundo está vinculada a esa conexión prometida a Abraham y a nuestra redención mesiánica para regresar a nuestra tierra prometida.

Encontrar el equilibrio entre bendición y maldición nos lleva a asumir la necesidad personal de elegir siempre el camino de la luz y la armonía. Comprender que nuestras decisiones, cuando maldicen o dañan a otros, desequilibran el orden divino, mientras que las bendiciones y el amor hacia los demás mantienen la creación en balance.

Entender el poder de nuestras palabras y elecciones nos permite asumir que nuestra vida diaria, nuestras intenciones, palabras y acciones tienen un impacto real en el mundo. Esto significa que cuando bendecimos y actuamos desde el amor, nos alineamos con la energía creadora del universo, generando un flujo de bendiciones no solo para nosotros, sino para todo nuestro entorno. Por otro lado, si elegimos maldecir o actuar desde el egoísmo y la separación, nos alejamos de esa fuente de bendiciones, atrayendo el caos y el desorden a nuestras vidas.

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