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Mi Parashá – Génesis 13:9

Este mundo, como escuela para aprender a coordinar nuestro libre albedrío, nos obliga no solo a ser más conscientes de esta capacidad de elección, sino también de los efectos que ella conlleva. Es por ello que Abram nos ofrece, a través de las diferencias con Lot, la posibilidad de reflexionar sobre cómo elegir y hacia dónde dirigir estas decisiones, ya que no solo afectan nuestras circunstancias terrenales, sino que también tienen efectos en nuestro camino espiritual.

La izquierda (שמֹאל, semol) (הַשְּׂמֹ֣אל, hasemol), con un valor numérico de 441, se asocia con el juicio y el rigor, mientras que la derecha (יָמִין, yamin), con un valor de 110, se asocia con la bondad y la misericordia. Este contraste es esencial en la estructura espiritual de las Sefirot del Árbol de la Vida, donde la derecha corresponde a Jésed (misericordia) y la izquierda a Guevurá (fuerza o juicio). La decisión de Lot de ir hacia la izquierda, hacia la región de Sodoma y Gomorra, simboliza esa inclinación hacia el juicio y las dificultades, mientras que Abram, al dirigirse a la derecha, busca la bondad y la armonía con el Creador.

La diferencia en los valores numéricos puede interpretarse como un símbolo de los diferentes caminos espirituales que las personas pueden tomar en la vida. Aunque la “izquierda” tiene un valor más alto, representa desafíos más complejos y juicios, mientras que la “derecha”, con un valor más bajo, refleja un camino más directo hacia la misericordia y el bienestar.

Es una poderosa enseñanza sobre el poder de elección y sus implicaciones espirituales, que nos llama a tener mucho cuidado con cada decisión que tomamos, ya que estas nos pueden colocar en caminos diferentes y con desafíos. Aunque pueden culminar en oportunidades de crecimiento, también pueden mostrarnos nuestra inmadurez espiritual, como sucedió con Lot, quien eligió un camino con propósitos distintos.

Nuestras decisiones no solo afectan nuestras circunstancias materiales, sino también nuestras relaciones espirituales con el Creador y el mundo que nos rodea. Así, la vida nos presenta constantemente opciones que nos conducen por diferentes caminos espirituales, y cada una de estas decisiones tiene el potencial de acercarnos o alejarnos de la bondad y la misericordia.

La Cábala enseña que la realidad que vemos es solo una capa superficial. Detrás de todo lo físico hay una red espiritual (las sefirot) que rige el flujo de la energía divina hacia nuestro mundo. Cuando el mundo parece ir en la dirección equivocada, la Cábala invita a:

Rectificar el deseo: En vez de recibir solo para uno mismo (ego), transformarlo en deseo de recibir para compartir.

Buscar el equilibrio entre Jésed (bondad) y Guevurá (disciplina), orientando nuestras decisiones hacia la armonía y el propósito superior.

Vivir con consciencia: No reaccionar automáticamente, sino actuar desde un lugar de propósito y conexión con lo divino.

“No hay nada en este mundo que no tenga su raíz espiritual.” – Enseñanza cabalística

La guematría es la ciencia espiritual de los números y letras hebreas. Cada palabra tiene un valor numérico, y estos valores revelan conexiones secretas entre conceptos. Algunas ideas clave:

Buscar patrones ocultos: Palabras con el mismo valor numérico pueden indicar vínculos espirituales. Ejemplo famoso:

Ahavá (amor) = 13

Ejad (unidad) = 13 → Amor = Unidad

En tiempos de confusión, la guematría nos recuerda que el caos aparente muchas veces esconde un orden profundo.

Nos invita a meditar en el lenguaje divino como herramienta para redirigirnos hacia la verdad.

“Dios miró en la Torá y creó el mundo” – Zóhar (significa que las letras y números son los códigos del alma de la realidad)

El Zóhar es la obra mística central de la Cábala. En él se enseña que:

La oscuridad precede a la luz. Cuando el mundo se ve más oscuro, es señal de que una gran revelación está cerca.

El caos exterior es un reflejo del velo interior que cubre la luz del alma.

La clave es aumentar la luz interna, no pelear directamente con la oscuridad. ¿Cómo? A través del estudio, la meditación, la caridad, la humildad y la intención pura.

“Ven y ve: así como una vela no se enciende sino con otra llama, así el alma no se despierta sino con otra alma encendida.” – Zóhar

¿Cómo nos orientamos mejor?

Según estas fuentes, estas son algunas formas prácticas:

Buscar verdad en lugar de validación. (Deseo de dar, no de recibir solo para uno)

Estudiar textos con intención espiritual, no solo intelectual.

Meditar en letras hebreas sagradas (como el Tetragrámaton o los 72 Nombres).

Unirse con otros en propósito elevado. La red de almas es más fuerte que el ego individual.

Servir con alegría. Incluso en tiempos oscuros, el acto de dar nos orienta hacia la luz.

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