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Mi Parashà – Gènesis 14:10

La huida de los reyes de Sodoma y Gomorra cuando se enfrentan a la derrota en el valle de Sidim, escenario lleno de pozos de betún (בֵּרֹת חֵמָר, berot chemar), representa una trampa mortal que consume a quienes caen en él. Ese alquitrán es un símbolo de lo denso, lo pegajoso y lo atrapante, que como sustancia refleja el lado más bajo de la existencia material.

El valle de Sidim representa las zonas bajas tanto en el mundo físico como en el espiritual, un lugar donde las energías materiales están en su punto más denso, lo que lo convierte en una trampa para aquellos profundamente conectados con el materialismo y el egoísmo, como los reyes de Sodoma y Gomorra.

Es por ello que los pozos de betún, בֵּרֹת (berot, “pozos”, valor de 608) y חֵמָר (chemar, “betún”, valor de 248), simbolizan los deseos y apegos materiales que atrapan a las personas en un ciclo de dificultades y sufrimiento. Al caer en estos pozos, los reyes de Sodoma y Gomorra se ven atrapados por sus propios errores y excesos. Este escenario refleja cómo las fuerzas egoístas y materiales conducen a la caída de aquellos que no logran escapar de estas influencias.

La montaña (הֶרָה, herah, valor de 210) a la que huyen representa a aquellos que logran escapar del materialismo y el egoísmo y buscan una elevación espiritual. Las montañas son símbolos de ascensión y de la búsqueda de una conexión más elevada con lo divino. El contraste entre los valores de berot (pozos) y herah (montaña) sugiere que escapar del valle, lleno de trampas materiales (representadas por los pozos), requiere un esfuerzo hacia la elevación espiritual.

El valor de chemar (betún), siendo relativamente bajo, refleja la naturaleza densa y restrictiva del materialismo que atrapa a las personas en un ciclo de dificultades. Así como los reyes de Sodoma y Gomorra quedaron atrapados en los pozos de betún del valle de Sidim, vivimos atrapados en las trampas que el materialismo nos crea y de las cuales no podemos escapar.

Por otro lado, los que huyen hacia la montaña representan a quienes buscan una salida, un camino hacia una mayor conciencia espiritual. En nuestras vidas, este versículo puede ser una advertencia sobre los peligros de quedar atrapados en los deseos materiales y las influencias del ego. Para encontrar verdadera libertad y crecimiento espiritual, es necesario “escapar” de los pozos de betún de nuestra existencia material y elevarnos hacia una montaña metafórica, donde podamos conectarnos con algo más elevado.

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