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Mi Parashà – Génesis 14:24

Este versículo completa la respuesta de Abram al rey de Sodoma. En lugar de aceptar riquezas para sí mismo, Abram deja claro que solo se tomará lo que sus hombres ya han consumido, y que sus aliados, Aner, Escol y Mamré, tomarán su parte. Este acto está relacionado con la justicia, la integridad y la generosidad.

La expresión “Lo que los jóvenes ya han comido” (אֲשֶׁ֣ר אָכְל֣וּ הַנְּעָרִ֔ים), ne’arim (נְּעָרִ֔ים, “jóvenes”, valor de 320), es un reconocimiento de la sustentación inmediata y necesaria. Abram no rechaza las necesidades básicas de su gente, sino que afirma que lo que ya ha sido utilizado para el bienestar de sus hombres es justo. Esto denota un equilibrio entre lo material y lo espiritual, ya que satisfacer las necesidades físicas no está en conflicto con los principios espirituales cuando se hace con integridad.

Repartir entre sus aliados, Aner, Escol (אֶשְׁכֹּ֑ל, Eshkol, valor de 331) y Mamré (מַמְרֵ֗א, Mamré, valor de 281), quienes acompañaron a Abram en la batalla, refleja la justicia (tzedek) y la equidad como valores fundamentales. Abram no se queda con todo para sí mismo, sino que distribuye equitativamente lo que corresponde a sus aliados, siendo un ejemplo de generosidad y equidad.

Este acto también demuestra que Abram no busca enriquecerse a expensas de otros, sino que se preocupa por la justicia y el bienestar común. El concepto de “parte” (chelek, חֵ֕לֶק, valor de 138), al referirse a la porción espiritual que cada persona tiene en el mundo, sugiere que todos tenemos una parte en el plan divino y en la creación.

Al permitir que sus aliados tomen su parte justa, Abram respeta el derecho de cada persona a su propio lugar y porción en el mundo. El valor numérico de ne’arim (320) indica que Abram reconoce la importancia de proveer para los más jóvenes, quienes representan el futuro y el crecimiento. El valor de chelek (138) sugiere la justa distribución y la importancia de que cada uno reciba lo que le corresponde. Los nombres de Eshkol (331) y Mamré (281) refuerzan la noción de que los aliados de Abram juegan un papel importante en este proceso, y que cada uno tiene una porción legítima en el resultado de la victoria.

Este versículo nos enseña una lección poderosa sobre la justicia, la generosidad y la distribución equitativa. Abram se niega a tomar nada para sí mismo que no sea necesario para su gente, y se asegura de que sus aliados reciban lo que les corresponde. Este acto de integridad es un recordatorio de la importancia de ser justos en nuestras relaciones y en la forma en que gestionamos los recursos. Debemos actuar con justicia y asegurarnos de que nuestras decisiones reflejen equidad y respeto por los demás.

En Génesis 14:13, 24, Abram hace alianza con Aner, Escol y Mamré, que eran “aliados” o “compañeros del pacto” de Abram. Ellos participan en la batalla para rescatar a Lot. Para la Cábala, los nombres propios no son solo etiquetas, sino contenedores de energía espiritual. Cada nombre revela una faceta del alma, del sefiráh o del propósito divino.

Mamré (מַמְרֵא). Relacionado con la raíz מרה (mará) = “rebelde” o “fuerte”.

En textos cabalísticos, Mamré representa fuerza de decisión y discernimiento espiritual. Se asocia con la Sefirá de Guevurá (Fuerza), pero canalizada en servicio a la verdad.

Mamré representa el aspecto del alma que es capaz de romper con la norma o lo cómodo, para hacer lo correcto (como Abram lo hizo al ir a la guerra por Lot).

Escol (אֶשְׁכֹּל). Significa “racimo de uvas”. Simbólicamente, Escol está relacionado con la abundancia, la fertilidad y la sabiduría colectiva.

El “racimo” implica unidad en la diversidad: muchas uvas, un solo fruto.

Escol puede representar la Sefirá de Jojmá o Tiféret, sabiduría expresada en armonía y belleza. Es el alma que comprende la unidad dentro de la multiplicidad.

Aner (עָנֵר). Su raíz podría estar relacionada con “cantar” o “responder” (ענה), o con vigor.

Algunos textos cabalísticos lo ven como símbolo de fuerza activa y comunicación espiritual.

Aner representa la Sefirá de Netzaj (Victoria, persistencia), la fuerza espiritual que actúa con convicción a pesar de las dificultades.

NombreEn HebreoGuematríaSignificado simbólico
Mamréמַמְרֵא281Asociado a “oráculo”, también al poder profético
Escolאֶשְׁכֹּל331Similar en valor a “שִׁיר” (canción = 510) reducido (5+1+0 = 6), indicando armonía
Anerעָנֵר320Conecta con “שלום” (Shalom = 376), indicando búsqueda de paz a través del conflicto

Suma total: 281 + 331 + 320 = 932

El valor 932 es el mismo que la palabra hebrea “תשובה” (Teshuvá – retorno/arrepentimiento) cuando se expande en forma cabalística (es decir, considerando cada letra como inicial de una palabra mayor), conectando estos nombres con el retorno al propósito divino.

El Zohar, especialmente en Parashá Lej Lejá, interpreta estos aliados no solo como personas, sino como aspectos internos del alma del tzadik (justo).

Mamré aconseja a Abraham aceptar el pacto con Dios (según el Midrash y el Zohar). Representa el discernimiento que se alinea con lo Divino.

Aner y Escol simbolizan las fuerzas materiales y emocionales que pueden ser elevadas al servicio del bien.

La unión de los tres con Abraham muestra cómo las fuerzas del alma deben alinearse para cumplir una misión espiritual.

Estos tres personajes representan partes de ti:

Mamré: Tu capacidad de discernir y actuar con fuerza espiritual.

Escol: Tu sabiduría interna y capacidad de ver belleza en la unidad.

Aner: Tu voluntad activa, incluso cuando el camino es difícil.

Cuando las tres están alineadas con tu propósito espiritual (como con Abraham), puedes liberar lo que está cautivo en ti, como Lot, que representa los aspectos de tu ser que han caído en lo mundano.

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