
Mi Parashá – Génesis 15:11
En este versículo, las aves rapaces descienden sobre los cuerpos de los animales que Abram ha dispuesto como sacrificio para el pacto con el Creador, y Abram interviene para ahuyentarlas. A través de conceptos como el de ave rapaz, עַיִּט (ayyit), cuyo valor gemátrico es 490 (ע=70, י=10, י=10, ט=400), se nos indica que nuestro juicio tiene como propósito nuestra rectificación.
Las aves rapaces, en este contexto, simbolizan las fuerzas negativas o los obstáculos que surgen cuando se está en proceso de alcanzar algo espiritual o elevado. La intervención de Abram para ahuyentarlas representa el esfuerzo por mantener la pureza del sacrificio y del pacto, rechazando las influencias que intentan interferir en el proceso espiritual.
La expresión cadáveres, פְּגָרִים (pgarim) o cuerpos, cuyo valor gemátrico es 333 (פ=80, ג=3, ר=200, י=10, מ=40), nos sugiere la idea de transición y cambio. Los cuerpos, en este caso, representan las fases que debemos dejar atrás para avanzar hacia un estado de mayor conciencia espiritual. El hecho de que las aves rapaces desciendan sobre los cuerpos simboliza las tentaciones o distracciones que enfrentamos en nuestro camino espiritual, y que necesitan ser confrontadas y superadas.
Desde una perspectiva cabalística, este versículo nos recuerda que, en el proceso de crear una conexión espiritual (como el pacto de Abram con el Creador), siempre existirán fuerzas que intentarán interrumpir o distraer. Las aves rapaces son un símbolo de esos obstáculos que surgen, representando pensamientos negativos, dudas o influencias externas que intentan desviar nuestra atención de lo verdaderamente importante.
Abram, al ahuyentarlas, nos enseña la importancia de mantener la concentración y la pureza de propósito en momentos críticos. Las aves que descienden sobre los cuerpos de los sacrificios pueden simbolizar las dificultades que encontramos al transitar entre diferentes etapas de nuestra vida. Estos cuerpos, que ya han cumplido su propósito, atraen fuerzas que intentan retrasar nuestro progreso espiritual. Pero, al igual que Abram, debemos estar atentos y tomar acciones activas para proteger nuestro avance espiritual.
Cualquier esfuerzo espiritual importante estará acompañado de desafíos. Las “aves rapaces” en nuestras vidas pueden manifestarse de muchas formas: distracciones, pensamientos negativos, dudas internas o incluso personas o circunstancias que intentan alejarnos de nuestro camino espiritual. Abram, al ahuyentar a las aves, nos muestra la necesidad de defender activamente nuestro propósito y compromiso espiritual.
La Cábala nos recuerda que estos desafíos son parte del proceso de crecimiento. No debemos verlos simplemente como obstáculos, sino como oportunidades para fortalecer nuestra fe y nuestra dedicación. Así como Abram mantuvo su enfoque en su pacto con Dios, también debemos mantener nuestro enfoque en nuestras metas espirituales y personales, ahuyentando todo lo que nos impida avanzar.
Esto nos recuerda que el crecimiento espiritual y personal requiere un esfuerzo constante, y que debemos estar preparados para enfrentar los desafíos que inevitablemente aparecerán en el camino. A través de la oración y de decisiones correctas, podemos superar las fuerzas que intentan impedir nuestro crecimiento, avanzando con claridad y determinación en nuestro camino hacia la plenitud espiritual.



