
Mi Parashá – Génesis 17:13
Este versículo enfatiza el carácter eterno del pacto que el Creador establece con Abraham y su descendencia, tanto física como espiritual. En la cábala, la repetición del verbo “himol yimmol” (circuncidar, será circuncidado) tiene un significado profundo. No solo indica la necesidad de acción, sino que también sugiere un nivel más profundo de transformación espiritual.
El acto de la circuncisión es una señal física del pacto, pero, en el plano espiritual, representa la remoción de las capas egoístas que bloquean nuestra conexión con lo divino. El hecho de que la circuncisión se aplique tanto al nacido en casa como al “comprado con dinero” sugiere la inclusividad del pacto. En términos cabalísticos, esto nos recuerda que todos los seres humanos, independientemente de su origen, tienen el potencial de participar en la alianza con el Creador si eligen conectarse con Él.
La frase “Mi pacto en vuestra carne” significa que el compromiso espiritual está sellado en la carne, haciendo que la conexión con lo divino sea algo tangible y visible. La carne (בשר – basar) es vista en la cábala como un símbolo de la parte más externa del ser, que debe ser circuncidada para que el alma interna pueda revelarse. Este acto representa la lucha constante entre el cuerpo y el espíritu, donde el cuerpo físico se purifica para alinearse con la voluntad divina.
Si analizamos la palabra ברית (berit – pacto), cuyo valor es 612, nos ayuda a entender más el propósito espiritual del versículo, ya que este número está vinculado a los 613 mandamientos de la Torá (un mandamiento más), lo que nos muestra que el pacto abarca todas las obligaciones del pueblo hacia el Creador.
Asimismo, la expresión “eterno”, עוֹלָם (olam), tiene la siguiente gematría: ע (Ayin) = 70, ו (Vav) = 6, ל (Lamed) = 30, ם (Mem final) = 40, que suman un total de 146. Si descomponemos el número 146 (1 + 4 + 6 = 11), encontramos que el número 11 representa la trascendencia sobre el orden natural (representado por el número 10). Este pacto no solo se refiere a una obligación física en este mundo, sino que se extiende más allá del tiempo, conectando al ser humano con la eternidad y el mundo espiritual.
El valor gemátrico de olam (146) refuerza la idea de que este pacto trasciende lo que es natural y ordinario. Al conectarnos con este pacto, estamos entrando en una alianza eterna que trasciende nuestro mundo físico y nos vincula con las realidades espirituales.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre la universalidad y la eternidad del pacto que el Creador establece con su pueblo. En la cábala, la circuncisión simboliza no solo un acto físico de remoción, sino un proceso continuo de purificación espiritual que se transmite de generación en generación. La circuncisión es vista como una herramienta para conectar el plano físico con el espiritual, permitiendo que el ser humano trascienda las limitaciones del cuerpo y acceda a una relación más profunda con el Creador.
La carne (בשר) como el lugar donde se sella el pacto nos recuerda la constante tensión entre lo material y lo espiritual, donde el cuerpo, cuando es purificado y circuncidado, se convierte en un vehículo para la revelación divina. El pacto es eterno (olam), lo que nos indica que esta conexión no tiene fin y trasciende el tiempo, enlazando a cada individuo con la eternidad.
Este versículo nos llama a reflexionar sobre cómo estamos manteniendo y honrando nuestro pacto con lo divino en nuestras propias vidas, un pacto que nos recuerda que nuestra conexión con el Creador es un compromiso vivo, sellado no solo en nuestros cuerpos, sino también en nuestras almas.
No perdamos de vista que en la mayoría de tradiciones espirituales hay prácticas físicas que apuntan a una verdad interior, por ende, la circuncisión es una de ellas en el judaísmo, sin embargo, la clave no es la práctica en sí, sino lo que simboliza. Y ese simbolismo sí puede ser aprendido y aplicado por cualquiera sin ser judío.
Como lo hemos venido estudiando en términos simples: ese acto significa
“quitar una capa” para revelar algo más verdadero.
Desde la Kabalá y el Zohar se habla de retirar el orlah (“velo, cobertura, bloqueo”).
En la vida diaria, esto significa:
Quitar hábitos que nos cierran
Quitar miedos
Quitar la arrogancia
Quitar la impulsividad
Quitar aquello que tapa nuestro “corazón sensible”
La enseñanza práctica: Tu crecimiento espiritual empieza cuando reconoces qué parte de ti está bloqueando tu luz interior, y decides retirarla poco a poco. En lenguaje moderno: desbloquear, limpiar, depurar.
¿Y por qué el “octavo día”? ¿Qué simboliza?
Este punto confunde incluso a muchos judíos.
La idea principal es que el número 7 representa la naturaleza, lo completo dentro del mundo físico (7 días de la semana, 7 notas, 7 fases, etc.).
El número 8, en cambio, simboliza lo que está más allá de lo natural:
Lo espiritual
Lo que trasciende el ciclo habitual
El crecimiento que no depende sólo de la biología o la materia
Dicho de manera simple:
El octavo día representa el momento en que pasas de “vivir por inercia” a vivir con propósito.
Aplicación práctica: Tu vida cambia cuando decides subir un peldaño más allá de lo cotidiano: hacer lo correcto aunque no sea fácil, mantener disciplina, ser más consciente.
En otras palabras: el octavo día es el despertar interior.
Entonces… ¿qué es la circuncisión entendida espiritualmente?
Una frase sencilla que lo resume:
Es el compromiso de quitar lo que estorba para poder vivir en un nivel más elevado que lo meramente instintivo.
No importa si no eres judío; la enseñanza es universal:
Reconocer tus bloqueos
Trabajar en depurar tu carácter
Subir un nivel en tu conciencia
Hacer lo que nutre tu alma, no sólo lo que pide tu cuerpo
Eso es “circuncidar el corazón”, frase usada repetidamente en la Biblia.
La Kabalá usa símbolos, números (guematría), imágenes y mitos espirituales para decir una verdad muy simple:
La vida humana tiene capas. Y el trabajo espiritual es levantarlas para revelar quién eres realmente.
No necesitas quedar atrapado en el tecnicismo.
¿Cómo aplicar todo esto en tu crecimiento personal hoy?
Identifica tu “orlah” personal
¿Qué tapa tu luz?
Ejemplos: resentimiento, desorden, ansiedad, ego, adicciones, procrastinación.
Escribe 1 o 2 áreas.
Practica el “octavo día”
Haz diariamente un acto que no te nace por instinto, pero sí por conciencia.
Ejemplos:
tomarte 5 minutos de silencio
hacer un acto de bondad sin esperar reconocimiento
decir la verdad aunque sea incómoda
ordenar una pequeña parte de tu espacio
Eso es vivir por encima del “7”.
Trabaja en “circuncidar el corazón”
Significa dejar la dureza, abrir espacio para sentir, empatizar, escuchar, perdonar.
Muy práctico:
Revisa quién te cuesta perdonar
Revisa a quién no escuchas realmente
Revisa qué emoción estás negando
Conecta con propósito
Pregúntate:
¿Esto me acerca a mi versión más elevada o me aleja?
Cada decisión tiene un “7” o un “8”.
La circuncisión (física o simbólica) y el octavo día no son conceptos arcanos, sino una metáfora universal:
Retira lo que te bloquea
Elige un nivel de vida más consciente
Da un paso que trascienda lo automático
Permite que tu corazón se vuelva más sensible a lo divino
Si entiendes eso, ya entendiste lo esencial que la tradición busca enseñar



