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Mi Parashà – Gènesis 17:3

El acto de caer sobre el rostro es un símbolo de humildad absoluta y entrega total ante la presencia divina; un gesto de sumisión y reverencia que refleja la conciencia de la grandeza del Creador y la pequeñez del ser humano en comparación. Este acto también indica que Abram está listo para recibir una revelación o instrucción importante, ya que, en la tradición espiritual, la humildad es clave para acceder a niveles más profundos de sabiduría y conexión divina.

Al hablar de Elohim (אֱלֹהִים), nombre divino asociado con el aspecto de juicio y justicia, en contraste con El Shaddai mencionado en versículos anteriores, que se asocia más con la misericordia y la protección, se nos está indicando a través de este término que Él regula y pone límites al mundo material, manteniendo el equilibrio entre las fuerzas.

Esto nos sugiere que la conversación que está por tener lugar entre el Creador y Abram implica un aspecto de orden y juicio en el plan divino, posiblemente en relación con el pacto que Él está estableciendo. La expresión “dijo” (lemor, לֵאמֹֽר) implica que lo que el Creador está por decir tiene un carácter eterno y duradero.

Las palabras divinas son manifestaciones del poder creador. Cuando Él habla, el universo se alinea y se transforma. Por lo tanto, este diálogo no es solo una conversación, sino un acto de creación y manifestación de una nueva realidad en la vida de Abram. Las palabras del Creador no solo instruyen, sino que también tienen el poder de cambiar la esencia de lo que se manifiesta en el mundo físico y espiritual.

Este versículo es el tercero del capítulo, y el número 3 en la cábala tiene una conexión con la armonía, el equilibrio y la manifestación. El número 3 también está asociado con la sefirá de Tiferet (תִּפְאֶרֶת), que representa la belleza y la compasión, el equilibrio entre la justicia y la misericordia. En este contexto, el acto de Abram de caer sobre su rostro y la respuesta del Creador representan un momento de equilibrio entre el poder divino y la respuesta humana, entre el juicio (Elohim) y la misericordia.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la humildad y la reverencia en nuestra relación con lo divino. En la cábala, la postura de humildad, simbolizada por el hecho de que Abram cae sobre su rostro, es esencial para abrirnos a recibir la sabiduría y la guía divina. Se nos enseña que, para avanzar en el crecimiento espiritual, debemos estar dispuestos a reconocer nuestra pequeñez ante la grandeza del Creador y a estar abiertos a las transformaciones que pueden surgir de nuestra conexión con lo divino.

La vida está llena de equilibrios entre las fuerzas de justicia y misericordia, y nuestras acciones y decisiones están siempre bajo la mirada de ese equilibrio divino, lo cual subraya la importancia de mantenernos conscientes de nuestras acciones y de su impacto, no solo en nosotros mismos, sino en el mundo que nos rodea. Al igual que Abram, debemos estar dispuestos a caer en un estado de humildad y entrega para recibir la guía y el pacto divino que puede llevarnos a nuestro mayor propósito espiritual.

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