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Mi Kabbala – Jeshván 23, 5786 – Viernes 14 de noviembre del 2025

¿Llamados?

El Texto de Textos nos revela en Josué 1:5, “nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.

Los creyentes estamos llamados a orar (Tefilá, להתפלל), rezos, que algunos repiten de memoria como resultado de un modelo escolar donde aprendemos a través de la reiteración y de ciclos que, incluso nos alertan de no cometer los mismos errores, siendo preciso tomar conciencia para retomar el verdadero camino: aquel donde nuestras auto reflexiones nos permiten corregir, alejándonos de expectativas y anhelos que deben llevarnos pero a Sus propósitos trascendentes, los cuales le otorgan significado a todas las interacciones e interrelaciones terrenales en pro de integrarnos a Él.

Llamado (Qará, קָרָא) permanente, que no concluye con la muerte, lo que implica revisar esas nuestras costumbres que incluso siendo monoteístas, surgidas tras el diluvio, nos llenan de confusiones, las mismas que históricamente nos han mantenido esclavos de la desobediencia, impidiéndonos cumplir los mandatos de nuestro Creador y de Su plan el cual, aunque reconocemos por fe, solemos interpretar a través de anhelos mundanos egoístas, que solo nos llevan a permanecer de espaldas y enceguecidos, sin escuchar Su Palabra, despreciando todo lo que hace por y para nosotros.

Afortunadamente, Su bondad y misericordia (Jesed, חסד) son mayores que nuestra obstinación pecadora, que nos lleva a ignorar Sus constantes llamados, los mismos que por nuestras distracciones leemos como pruebas, desafíos que confrontan nuestra fe, esa que debe recibir el mensaje de nuestro Señor Jesucristo y sus manifestaciones como la mejor posibilidad terrenal a seguir ya que ella nos proyecta un nuevo camino: el de la salvación, escenario que busca guiarnos hacia la eternidad, más producto de nuestros desvíos preferimos seguir en un mundo mercantil que no solo nos aleja de Él, que nos esclaviza a una sociedad donde el egoísmo y los conflictos predominan.

Pablo (Pavlos en griego, o Saulo en hebreo, probablemente en honor a Saúl, שאול, el primer rey de Israel) nos presenta como visión la petición del Creador para con nosotros: tomarse de la mano del Mesías, llamado a someternos a un único Rey, al verdadero, a quien debemos desear y elegir como el guía de nuestras vidas, propuesta que implica obviar a todos los reyes y dioses mundanos, incluidos los cientos de anhelos mercantiles que solo nos distraen de Su plan, siguiendo el ejemplo de este apóstol que nos presenta a los creyentes la oportunidad de dejar de estar enceguecidos por ilusiones efímeras, que únicamente nos conducen a perseguir ideales sin sentido que alimentan nuestros egos.

Seguir buscando honores (Kavod, כָּבוֹד), una buena imagen, éxito, fama o ambición —todo aquello que creemos nos otorga reputación, prestigio o posicionamiento social— es olvidar lo único que da verdadero sentido a nuestra coexistencia, es más nuestras labores y cotidianidades cobran un propósito trascendente únicamente cuando caminamos a Su lado, guiados por Su haz de luz que ilumina nuestro entendimiento con otro tipo de anhelos, encaminándonos a retornar a Su lado: a nuestra Morada Celestial Eterna.

El Texto de Textos nos revela en Judas 1:10, “pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales”.

Oremos para que nuestro fuego interior y búsquedas sean encendidas y alimentadas por nuestro Creador.

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