
Mi Parashá – Génesis 18:33
Este versículo marca el final del diálogo entre Abraham y el Creador sobre el destino de Sodoma. En la Cábala, el cierre de este intercambio subraya la importancia de la intercesión espiritual y el equilibrio entre Jesed (misericordia) y Guevurá (juicio). Aquí, el hecho de que Dios se marche simboliza el cierre de un ciclo de comunicación divina y la aceptación de la súplica de Abraham, incluso si el destino de Sodoma aún está en suspenso.
“El Señor se fue cuando terminó de hablar” (vayelech Adonai ka’asher killah ledaber): En la Cábala, esto puede verse como una manifestación de la energía divina retirándose tras la intercesión de Abraham. La retirada del Creador simboliza que la divina presencia (Shejiná) ha escuchado, evaluado y ahora pasa a la acción según lo que se ha discutido. Este acto también sugiere un momento en que la voluntad divina ya ha sido establecida y la acción será el siguiente paso en la historia.
“Abraham volvió a su lugar” (ve’Avraham shav limkomo): La frase “volvió a su lugar” tiene un significado más profundo en la Cábala. El término makom (lugar) no solo se refiere a un espacio físico, sino también a un estado espiritual. Abraham regresa a su lugar, lo que implica que después de interceder ante Dios, vuelve a su estado espiritual habitual, aunque ahora con una comprensión más profunda de la misericordia y el juicio divinos.
El valor gemátrico de “terminó” (killah, 55) sugiere la finalización de un ciclo, un proceso de cierre que completa una fase de comunicación o revelación. En la Cábala, el número 55 puede interpretarse como una señal de que se ha alcanzado un equilibrio espiritual, y ahora se da paso a la acción divina en el mundo.
El valor de “su lugar” (mekomo, 186) es significativo, ya que makom es uno de los nombres de Dios en la tradición judía. Esto sugiere que el “lugar” de Abraham no solo es físico, sino también una representación de su conexión continua con lo divino. El regreso de Abraham a su lugar implica un retorno al equilibrio espiritual, donde su intercesión ha dejado una impresión, pero él también ha aprendido más sobre el funcionamiento de las fuerzas divinas.
El valor de “volvió” (shav, 302) simboliza el movimiento entre diferentes estados espirituales. La acción de “volver” implica que Abraham ha pasado por un proceso de crecimiento y ahora regresa a su vida cotidiana con una mayor comprensión de su papel en el plan divino.
Este versículo cierra el ciclo de intercesión entre Abraham y Dios, subrayando el equilibrio entre la acción divina y la responsabilidad humana. La gematría del versículo refuerza la idea de cierre y equilibrio. El número 55 (killah) refleja el final de un ciclo de comunicación, mientras que mekomo (186) sugiere un retorno al lugar divino y espiritual de Abraham. El valor de 302 (shav) implica que Abraham ha experimentado un crecimiento espiritual y ahora regresa con una mayor claridad sobre su relación con lo divino.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre el papel de la intercesión y el equilibrio espiritual en nuestras propias vidas. Como Abraham, estamos llamados a interceder y a buscar siempre el equilibrio entre misericordia y juicio, confiando en que nuestras acciones tienen un impacto, aunque el destino final dependa de la voluntad divina.
Abraham intercede ante Dios y le pregunta si destruirá a Sodoma si hay:
50 justos… ¿45?… ¿40?… ¿30?… ¿20?… ¿10?… ¿1? El Creador responde cada vez con más misericordia, pero finalmente, al no encontrar ni siquiera 10 justos, la destrucción procede.
La Kabalá ve este diálogo como un Tikún —un intento de Abraham de rectificar un desequilibrio espiritual en el mundo. Abraham representa la Sefirá de Jésed (Amor / Misericordia). Él intercede por los malvados no por necedad, sino por una profunda comprensión espiritual: que incluso el más corrupto puede ser redimido si hay un punto de luz (un justo) dentro de esa oscuridad.
Su diálogo es un intento de inclinar la balanza cósmica hacia la misericordia y alejarla del juicio. Dios se manifiesta aquí a través de Gevurá (Juicio) y Tiféret (Equilibrio). El Creador escucha, pero sostiene el principio de justicia: el mundo no puede sostenerse donde la corrupción ha extinguido toda chispa de rectitud.
Número clave: 10 Justos. El número 10 en la Kabalá representa una completitud espiritual mínima: como las 10 Sefirot que conforman la totalidad de la Creación. Por eso, si había 10 justos, el universo espiritual de Sodoma todavía podía sostenerse.
Minyán – Se necesitan 10 personas para un servicio completo de oración judía. Esto deriva directamente de este pasaje: 10 justos pueden sostener una ciudad.
Valor guemátrico de “צַדִּיק” (Tzadik, justo): צ (90) + ד (4) + י (10) + ק (100) = 204, representa la base moral espiritual que sostiene el mundo.
La palabra אור (Or, “luz”) = א (1) + ו (6) + ר (200) = 207
Muy cerca del valor de Tzadik = 204.
El tzadik es aquel que porta la luz, incluso en la oscuridad de un lugar como Sodoma. La cercanía de sus valores numéricos refleja su misión: llevar la luz divina donde no la hay.
Según el Zóhar, este episodio revela que: El justo tiene el poder de sostener mundos. Un tzadik puede interceder por muchos. Su existencia conecta los mundos superiores e inferiores.
El Creador escucha la voz del amor y la compasión con apertura: Dios no solo acepta, sino que dialoga con Abraham como un igual espiritual.
La falta de 10 justos indica que la estructura espiritual de Sodoma estaba colapsada, sin canales por los cuales la luz divina pudiera fluir.
Cada persona justa tiene un valor incalculable: incluso una sola chispa de bondad puede cambiar el destino de muchos. Podemos “dialogar” con Dios a través de la oración, la meditación y nuestras acciones: cada decisión justa eleva el mundo.En tiempos de oscuridad moral, tú puedes ser ese “tzadik”, esa luz, ese canal que sostiene al mundo.



