Back

Mi Parashà – Génesis 19:10

Este versículo se sitúa en el contexto de los ángeles que protegen a Lot del ataque de los habitantes de Sodoma. Desde una perspectiva cabalística, “cerrar la puerta” simboliza la acción de establecer un límite, protegiendo lo sagrado (la casa de Lot) de las influencias destructivas externas. Este acto es un símbolo de la separación entre lo profano y lo divino, y la necesidad de proteger la pureza espiritual.

Nuevamente, la palabra “puerta” (דֶּלֶת, delet), con su valor numérico de 434, nos ayuda a entender la idea de protección para el establecimiento de barreras que resguardan lo valioso y sagrado. Al cerrar la puerta, se busca la protección de los ángeles y de Lot, evitando la influencia de la corrupción exterior.

Por otro lado, no perdamos de vista que los ángeles pueden participar en nuestras vidas; sin embargo, en muchas ocasiones no los percibimos ni nos damos cuenta de su posible presencia, ya que ellos son intermediarios entre lo divino y lo humano, representando diferentes aspectos de la energía divina.

Recordemos que cada ángel está asociado con una fuerza específica y con una sefirá del Árbol de la Vida cabalístico. Por ejemplo, el arcángel Miguel (מִיכָאֵל) se asocia con la sefirá de Tiferet (belleza y armonía), mientras que Gabriel (גַּבְרִיאֵל) se relaciona con Gevurá (juicio y fuerza). Los ángeles no son seres independientes, sino extensiones de la voluntad divina que actúan en la realidad material para manifestar ciertos decretos y órdenes del Creador.

Cuando estamos desconectados de nuestro ser espiritual y de la fuente divina, nuestras percepciones se limitan a la realidad física y material. Esta desconexión impide que sintamos o percibamos las influencias espirituales de los ángeles, ya que nuestra conciencia se encuentra cerrada a estos mensajes sutiles.

Este versículo nos recuerda la importancia de establecer límites espirituales para protegernos de influencias negativas. La “puerta” representa el umbral entre nuestra vida interior, donde reside lo divino, y las fuerzas destructivas externas. Reflexionar sobre este versículo nos lleva a considerar cómo protegemos nuestro espacio interior, tanto física como espiritualmente, de las energías que pueden desviarnos de nuestro propósito y conexión con el Creador.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *