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Mi Parashà – Gènesis 19:38

Este versículo relata el nacimiento de Ben-Ammi, uno de los hijos que Lot tuvo con sus hijas. Ben-Ammi sería el progenitor del pueblo amonita. La cábala sugiere que cada nombre hebreo tiene un significado profundo. El nombre Ben-Ammi (בֶּן עַמִּי) significa “Hijo de mi pueblo”. Esto podría estar indicando una conexión intensa con el linaje y una herencia que continúa a través de las generaciones.

El nombre “Ben-Ammi” tiene los siguientes valores gemátricos: Bet (ב) = 2, Nun (נ) = 50, Ayin (ע) = 70, Mem (מ) = 40, y Yud (י) = 10, sumando un total de 172, un número que puede tener múltiples interpretaciones en la tradición cabalística. Dependiendo de la fuente consultada, este número puede asociarse con conceptos de creación o destrucción, ya que los amonitas fueron un pueblo con el cual los israelitas tuvieron conflictos históricos.

Desde una perspectiva espiritual, el hecho de que Ben-Ammi sea mencionado como el “padre de los hijos de Amón hasta el día de hoy” refleja la permanencia de ciertos patrones o energías en la historia. La historia de Lot y sus hijas, aunque compleja, también simboliza la creación de nuevas naciones a través de caminos no convencionales, lo que puede verse como una metáfora de cómo ciertos eventos inesperados pueden tener un gran impacto en las generaciones futuras.

Todo este análisis, tanto desde la perspectiva literal como cabalística, invita a reflexionar sobre la influencia de nuestras acciones y decisiones en el curso de nuestras vidas y en nuestros descendientes. ¿Cómo nuestros “hijos” simbólicos (nuestras acciones, ideas y valores) continúan hasta el “día de hoy”?

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