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Mi Kabbala – Adar 1, 5786 – Miércoles 18 de febrero del 2026

¿Cambiar?

El Texto de Textos nos revela en II de Reyes 19:29, “Y esto te daré por señal, oh Ezequías: Este año comeréis lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año sembraréis, y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas. 30 Y lo que hubiere escapado, lo que hubiere quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíces abajo, y llevará fruto arriba. 31 Porque saldrá de Jerusalén remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.

La palabra del Creador mueve todo, generando distintas interacciones, esas que lógicamente interpretamos de forma particular, quizá por ello, mientras en unas latitudes se está en un mes que representa unas características climáticas, en otras, se puede estar en circunstancias opuestas; atmosfera, que afecta algo más que nuestras costumbres. Razón de peso para que como el pueblo judío celebremos en el mes de Adar (אֲדָר) último en el antiguo calendario que iniciaba con Nisan (נִיסָן), esa visión de reorientarnos hacia Él cada día comprendiendo que todos los días es una oportunidad para ello. 

Los mismos signos lingüísticos con sus símbolos nos proyectan esa visión, para que incluso percibamos en los peces (דָּגָה, dagah) a través de su apareamiento, un mensaje de multiplicar las bendiciones celestiales: la buena ventura, la misma que además nos permite el retroalimentarnos y nutrirnos de la obra del Creador, especies que estando en el agua nos hablan también de purificación, recordándonos que en el diluvio ellos supervivieron por coexistir en armonía con Sus preceptos, lo que igualmente nos habla de entender que Èl nos provee visionando nuestro crecimiento integral.


Adar, como expresión, nos llama a transformar nuestras tristezas en alegrías, quizá por ello en dicho mes nació Moshe Rabenu (Moisés, מֹשֶׁה) quien falleció 120 años después para denotarnos la importancia de un modelo de vida lleno de plegarias y ayunos, uno que nos revele el cómo convertirnos en seres justos, aquellos que actúan de tal forma que sus vivencias expían los errores de los demás, ya que como hijos del Creador somos eternos y todos debemos retornar como familia a nuestra morada celestial.

Son mas que celebraciones Judías: el Shabat Zajor, antes del Purim, son momentos que nos llevan a superar hechos como el de Amán quien quiso exterminar a todos los Yehudím de su reinado, convirtiendo estos en oportunidades para nuestra redención y salvación real, es por ello que ayunos como el de Esther (הֲדַסָּה), que se acompañan del Shimón Ben Shataj y Joni Hameaguel, los debemos visionar como actitudes constantes de gratitud por todos los milagros que disfrazados de lluvias, se nos ofrecen y que no valoramos hoy por hoy por nuestra lejanía con nuestro amoroso Padre Celestial.

Son más que creencias disfrazadas de costumbres o ritos, son revelaciones para acercarnos más al Creador, agradeciéndole siempre por todo lo que hace por nosotros, asumiendo con este tipo de demostraciones que  no es un tema de suerte (purim, פורים), sino que reconocemos en esas Sus manifestaciones todo lo que Él nos otorgó. Naturaleza en donde el agua, nos ofrece esa posibilidad de purificarnos, alterando nuestros hábitos, especialmente esos que nos hablan de todo lo que por nosotros hizo nuestro Señor Jesucristo, quien no abolió este tipo de visiones y festividades, sino que simplemente aclaró el panorama dándole un mayor énfasis al amor como hermanos y al poder de la Fe.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 16:4, “una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue”.

Oremos para que el Creador nos guie y purifique nuestras vivencias.

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