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Mi Kabbala – Shevat 30, 5786 – Martes 17 de febrero del 2026

¿Sumas?

El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 37:18, Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?,19 diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano”.

Algunas lecturas que hacemos al Texto de Textos no nos otorgan los insumos de fondo que quisiéramos, producto quizá que hacemos una lectura muy superficial de esos versículos, en donde nos quedamos con aquellas interpretaciones sesgadas, que por costumbre nos han programado ancestralmente, lo que nos llama hoy a buscar la guía del Espíritu Santo para que esa sapiencia divina encienda nuestro entendimiento y logremos al releer (מקרא, micráa) esos mismos versículos, reconocer las revelaciones que allí están contenidas y que nos incitan a amar más, ofreciéndonos a Él como Sus hijos.

Tarea que, aunque parece compleja no lo es, ya que incluso podemos encontrar en la Gematría (גימטריה) nuevos insumos para reinterpretar los significados de esas 22 letras originales hebreas, que desde esos números representan otros contextos, los cuales como creyentes nos aportarán una serie de posibilidades lingüísticas que le dan a esos mismos signos otros conceptos y significados a través de los cuales nosotros podemos encontrar mejores posibilidades de retroalimentarnos de la Palabra, alcanzando mayor crecimiento.

La Gematría le da a cada letra un valor y a la suma de ellas otra serie de interesantes interpretaciones, producto de esos estudios profundos, por ello es que la letra  א o  A, con su valor de 1 nos puede ayudar con esos fines, lo mismos que le dan a la ב (B) valor de 2, a la  ג (G) de 3, a la ד (D) de 4, a la ה (H) de 5, a la ו (W) de 6, a la ז (Z) de 7, a la ח (J) de 8, a la ט (T) de 9 o la י (Y) de 10. Ejemplos que llevados a una palabra como vida (חי, jai), nos revela a  través de esa suma: (י) valor de 10 y (ח) de 8,  y su total de 18, la traducción numérica para releer desde los evangelios, como a aquella mujer que llevaba enferma dieciocho años, nuestro Señor Jesucristo al imponerle Sus manos le da una nueva vida.

Como ella, a pesar de cualquier terrible estado físico, todavía tenemos esa vida espiritual y por ende al reflexionar sobre las revelaciones bíblicas gracias a nuevos insumos desde la gematria y la cábala debemos hacer analogías, que nos hablan de términos como: jai o jet, que a través de estas dos letras: la ח y la yod (י) nos están manifestando que el Creador nos llama a no olvidar que vivimos en un pulso espiritual, en donde prima nuestra búsqueda por una vida eterna y en donde nuestro cuerpo, que fenece, no debe opacar nuestra alma, siendo necesario que Él nos revitalice a diario, si, que nos sane milagrosamente, lo que se traduce en comprender al hablar, que en cada letra está impregnada Su palabra.

Como el profeta Enoc (אנוך) debemos usar nuestro lenguaje para alabar al Creador dándole a cada letra ese sentido trascendente y ese propósito divino, en vez de seguirle restando la importancia que tiene nuestra verbalización, utilizando expresiones grotescas que no solo nos alejan de Él sino que nos llevan a maldecir de nosotros y de nuestros entornos de vida, siendo por ello indispensable que logremos el recrearnos a cada instante en Su palabra, la cual nos solo nos nutre, sino que nos da una nueva lectura de nuestras vivencias.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 13:11, “y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar”.

Oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a interiorizar la Palabra del Creador.

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