
Mi Parashá – Génesis 27:5
El versículo comienza con “וְרִבְקָה שֹׁמַעַת” (Ve’Rivkah shoma’at, “Y Rebeca escuchó”). La palabra “שֹׁמַעַת” (shoma’at, “escuchó”) es importante en la cábala, ya que escuchar no solo implica oír, sino estar atento y ser receptivo a lo que está sucediendo. Este acto de escuchar de Rebeca tiene un significado profundo: es el comienzo de una acción que cambiará el curso de la historia. En términos cabalísticos, escuchar es el primer paso para la comprensión y el inicio de un proceso de transformación.
El verbo daber (hablar) tiene connotaciones de comunicación directa, “בְּדַבֵּר יִצְחָק” (be’daber Yitzhak, “cuando Isaac hablaba”) y en la cábala, se asocia con la revelación de una verdad profunda. Rebeca no solo escucha pasivamente; al estar presente, se convierte en parte de la revelación de lo que Isaac está comunicando, lo cual la coloca en un papel activo en la narrativa.
La palabra escuchó, שֹׁמַעַת (shoma’at) tiene un valor gemátrico de 741 (Shin=300, Mem=40, Ayin=70, Tav=400), que se descompone en 7 (un número de perfección espiritual) y 41 (que en la gematría se asocia con el verbo hebreo yadá – saber o conocer). Esto nos indica que escuchar va más allá de percibir sonidos; se trata de adquirir sabiduría y conocimiento profundo de la situación.
El nombre Esaú, עֵשָׂו (Esav), tiene un valor numérico de 376 (Ayin=70, Shin=300, Vav=6), que está relacionado con el concepto de paz (shalom), cuyo valor numérico también es 376. Esta conexión paradójica entre Esaú y la paz sugiere que, aunque Esaú está en conflicto con Jacob en muchos aspectos, también representa una pieza necesaria para alcanzar un estado de armonía y equilibrio en la narrativa bíblica.
Este versículo nos muestra la importancia del acto de “escuchar” antes de actuar. Rebeca escucha con atención y esto la motiva a tomar decisiones que afectarán el futuro de Jacob y Esaú. Desde una perspectiva espiritual, esto nos enseña que antes de tomar cualquier acción, es fundamental escuchar con atención y entender el contexto completo.
La decisión de Esaú de ir al campo a cazar simboliza una búsqueda activa para cumplir con la voluntad de su padre, pero también representa una desconexión temporal del entorno familiar, dejando espacio para que ocurran otros eventos. Esto resalta la importancia de estar presentes no solo físicamente, sino también emocional y espiritualmente, en nuestras interacciones y decisiones.
En conjunto, este versículo nos invita a reflexionar sobre cómo el acto de escuchar y la decisión de actuar están profundamente conectados en el proceso espiritual. La historia de Rebeca, Isaac y Esaú nos enseña que escuchar no es solo un acto pasivo, sino que requiere de una apertura hacia el conocimiento y la verdad, aspectos esenciales para tomar decisiones que estén alineadas con el propósito espiritual y la armonía universal.



