
Mi Kabbala – Jeshván 9, 5787 – Martes 20 de octubre del 2026
¿Crear?
El Texto de Textos nos revela en Job 6:24, “Enseñadme, y yo callaré; Hacedme entender en qué he errado”.
Creamos (qal, bara, בָּרָא) y nos recreamos a través de nuestro lenguaje, una combinación de imaginarios que construimos mediante unos signos lingüísticos que proyectan unas ideas, las cuales consolidan una realidad en la que nos alucinamos, para construir así nuestras vivencias comunes. Coexistencias que a su vez nos promueven una serie de interacciones e interrelaciones que reconocemos como vivencias, las cuales simplemente se forjan desde esas informaciones. Las mismas que interpretamos desde unos significados confusos, lo que implica que al cambiar de expresiones podemos reorientar el rumbo de nuestras vivencias e incluso de esa memoria colectiva y sus costumbres.
Actos volitivos que dependen de esas intenciones imaginarias, que alineadas con nuestras creencias le dan a esa “realidad” el calificativo de verdad. Certeza que forma parte de nuestra narración ancestral común. Vision milenaria decodificada a través de nuestros conocimientos, los cuales constituyen no solo nuestro modelo mental de pensamiento sino un estilo de vivir que nos lleva a suponer el cómo debería ser nuestra vida (chayim, חַיִּים). Expectativas que necesitan de esas chispas de luz y visiones divinas para que reproduzcamos otra realidad que con sus imágenes le den incluso a este plano físico otro tipo de perspectivas alternas a las que nos ofrece nuestra sesgada percepción terrenal.
Nuestro vacío mental y sus proyecciones parten de esos signos lingüísticos que iluminan este escenario terrenal, por lo que no se trata de cambiar los reflejos externos que percibimos, sino los internos; “hágase la luz” (iehi or, יְהִי אוֹר). Para que la vibración de Su palabra, transforme con Su energía esa oscuridad que desde el movimiento de nuestras expresiones solo reproduce caos y conflicto. Proceso que le da a esa verbalización y nuestras diarias narraciones la posibilidad de reinterpretar nuestras creencias gracias a Su lenguaje posibilitándonos incluso otro tipo de imaginarios y búsquedas.
Su Palabra (Tora, תורה) contiene esas señales de luz que nos deben guiar para que, al deletrear, leer, pronunciar, cantar o comunicarnos; nos acerquemos más a Él a través de esta Su creación, logrando hacernos más conscientes gracias a esos otros significantes de cómo podemos percibir mejor este mundo de la ficción y de las formas en el que estamos atrapados. Nuestro sistema narrativo que consolida unas vivencias y no otras, nos debe ir generando poco a poco gracias a Su haz de luz, esas nuevas lecturas perceptivas para que nuestros pensamientos, promuevan otras ideas al respecto de la vida.
Joel (יואל, Yw Ēl) nos llama a creer y confiar en nuestro Creador, en su guía, usando nuestro lenguaje para ello, transformando así esa programación lingüística milenaria que ha constituido nuestro modelo de pensar y actuar que desconoce nuestra esencia, proyectando en nuestra pantalla interior expresiones que reflejan otra realidad. La cual genera que nuestro entendimiento sea confuso y poco entienda esos términos originales que el Creador nos entregó en su Palabra, distrayéndonos en nuestras alucinaciones, obviando que necesitando comunicarnos con Él para no seguir perdidos.
El Texto de Textos nos revela en Mateo 12:36, “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado”.
Oremos para que nuestras palabras reflejen nuestra conexión al Creador.



