
Mi Parashá – Génesis 27:6
La frase inicial “וְרִבְקָה אָמְרָה” (Ve’Rivkah amra, “Y Rebeca dijo”) resalta la importancia del diálogo. La palabra “אָמְרָה” (amra, “dijo”) implica un proceso de comunicación que va más allá de las palabras, sugiriendo la transmisión de un conocimiento o revelación. En la cábala, la comunicación se considera un medio para conectar mundos espirituales y terrenales, especialmente cuando se trata de la relación entre una madre y su hijo.
La expresión he oído, “שָׁמַעְתִּי” (shamati), valor gemátrico de 710 (Shin=300, Mem=40, Ayin=70, Tav=400), se asocia con la palabra hebrea teshuvah (תְּשׁוּבָה), que significa “arrepentimiento” o “regreso”. Esto indica que el acto de escuchar, en este contexto, está ligado a un retorno o ajuste en el camino espiritual, además el versículo destaca nuevamente la capacidad de estar atento a los eventos y discernir el significado de lo que se escucha. La cábala sugiere que el acto de “escuchar” implica estar receptivo a las señales del universo y a las revelaciones divinas.
La palabra dijo, אָמְרָה (amra,), tiene un valor gemátrico de 246 (Aleph=1, Mem=40, Resh=200, He=5), el cual se descompone en 2 (dualidad) y 46 (relacionado con la palabra “בן”, ben, que significa “hijo” en hebreo). Esto sugiere la dualidad de la comunicación, en la que se transmiten tanto palabras como intenciones profundas, especialmente entre madre e hijo.
El nombre Jacob, יַעֲקֹב (Ya’akov), con un valor gemátrico de 182 (Yod=10, Ayin=70, Qof=100, Bet=2), nos relaciona con el nombre del Creador, Elokim, cuyo valor es 86, al ser 182 el doble de 86, se sugiere una relación estrecha y directa con la energía divina y el cumplimiento de un propósito superior en la vida de Jacob.
Este versículo nos presenta la comunicación de Rebeca hacia Jacob. La acción de “decir” y “escuchar” en esta situación es clave para la cábala, ya que transmite la importancia de recibir correctamente un mensaje y actuar de acuerdo con él. Rebeca no solo escucha a Isaac, sino que toma la iniciativa de compartir este conocimiento con Jacob, lo que desencadena la serie de eventos que siguen.
Desde una perspectiva espiritual, el versículo refleja cómo las palabras y acciones de los padres influyen profundamente en el destino de sus hijos. La intervención de Rebeca muestra que a veces es necesario tomar decisiones que parezcan difíciles o controvertidas, pero que, en última instancia, tienen un propósito más elevado.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de estar atentos a las señales a nuestro alrededor y a las palabras que escuchamos de aquellos que tienen un papel significativo en nuestras vidas. Además, nos enseña a comunicar nuestros conocimientos con sabiduría, ya que las palabras y acciones tienen un impacto duradero en el entorno espiritual y en el desarrollo de los eventos futuros.



